Pedicura


Si creen que esto es un extremo imposible les contaré tres cosas: 1) yo he masajeado pies mucho peores en mi trabajo. 2) La inmensa mayoría de mis clientes viene al masaje sin ducharse, en muchos casos apestando por días -o incluso semanas- de sudor rancio acumulado, así que añádanle a esta imagen un pestazo que da arcadas (literalmente). Un truco bastante extendido es ponerse bajo la nariz alguna esencia fuerte concentrada que mate todo lo demás, yo suelo usar Vics Vaporub porque huele bien y prefiero estar una hora lagrimando a vomitarle encima a mi cliente del asco que me da.

Y les separo el 3) porque es una anécdota con entidad propia. Un día vino al spa donde yo trabajaba un tipo supermegagordo con muletas para masaje completo. Aparte de que sudé tinta para solucionarle en lo posible algunos de sus problemas musculares (él salió con las muletas en la mano y yo me hice una lesión en el hombro que me tuvo meses sufriendo cada vez que levantaba el brazo derecho), salí del cuarto de tratamientos con los brazos bañados en sangre hasta los codos porque mi cliente tenía por todo el cuerpo unas pústulas (bastante asquerosas) que se le iban cayendo según yo le trabajaba y las heridas que tenía debajo le sangraban. Además resulta que el tipo en cuestión es propietario de un negocio bastante conocido y prestigioso en una zona de España, y si recuerdo la historia es porque me dio la propina más alta que me han dado nunca y no porque fuera especialmente vomitivo: he tenido casos infinitamente más desagradables, si fuera simplemente por eso ya lo habría olvidado entre tantos otros peores. Cuando mis amigos me cuentan sus problemas en el trabajo, aunque tengan motivos y yo sepa que es con razón, siempre hay una vocecita en la cabeza diciendo de fondo "manda huevos, hay que ver lo que la gente considera problemas".

Ser masajista: todo el día sobando tías.