Bienvenidos al siglo XXI


Una vez le contaba a una chica muy joven (para la que yo soy poco menos que el abuelo Cebolleta) que mi sensación ahora es la de ser como un alien: nací en un planeta muy lejano, en aquel mundo perdido se dieron una serie de sucesos extraordinarios que llevaron a su desaparación y yo me monté en una nave espacial (que en este caso sería más bien una máquina del tiempo) que me trajo hasta aquí y ahora.

Es curioso cómo aquella forma de ver el asunto le llamó mucho la atención, y cuando le describí algunas cosas de mi planeta natal (explicándoselas como si efectivamente estuviéramos hablando de un mundo extraterrestre) le parecieron mucho más cool de lo que en un primer momento había esperado. Al abuelo marciano aún le quedan un par de trucos...