Cómo contar una historia (6): la voz de los personajes

(Link al principio de la serie)


Los impactos de las bombas en la superficie hacían temblar las paredes del búnker. La tensión en la sala de reuniones era evidente.

- Caballeros, la situación es crítica. El enemigo ha cortado nuestras vías de suministro y esta posición no aguantará mucho más. ¿Almirante Schmidt?
- La batalla en el canal ha mermado considerablemente la capacidad de la armada en el frente noroeste. Los submarinos enemigos lograron alcanzar dos de nuestros destructores: uno de ellos fue hundido y el otro presenta graves daños y no puede permanecer en el frente. Si no recibimos apoyo aéreo inmediatamente perderemos el control naval de la zona.
- Kramer, ¿puede desplazar un escuadrón para apoyar las operaciones de los navíos de Schmidt?
- Señor, si hacemos eso perderemos la supremacía aérea en esta zona y quedaremos atrapados. Necesitamos mantener a los cazabombarderos aquí o no tendremos manera de proteger nuestros movimientos. Lo siento, debo discrepar de esa línea de actuación. No podemos ayudarles.

Se hizo el silencio: todos sabían lo que aquello significaba. Las miradas se dirigieron al líder, que se había limitado a escuchar en silencio mientras miraba fijamente el mapa con expresión pensativa. Finalmente, tras unos largos momentos, habló con expresión grave.

- Anda que… Esos marineros lo tienen en chino, ¿eh? Me da a mí que vamos a tener que mandarles a tomar por saco, porque tampoco nos vamos a quedar nosotros con el culo al aire. Ya te digo, la cosa está negra del carajo.

Los diálogos son una parte tan esencial en una historia como difícil de hacer bien; de hecho, y por poner un ejemplo de hasta qué punto es así, en el mundo audiovisual hay especialistas dedicados únicamente a escribirlos o revisarlos. Es necesario que las palabras de cada personaje sean coherentes con su personalidad y con el contexto, que suenen naturales y no forzadas, y que transmitan las emociones correctas para hacer que (igual que todo el resto de elementos que participan en la historia) las cosas avancen en la dirección que se quiere.

Es muy difícil escribir como uno mismo habla, es más difícil escribir como hablaría otro (un personaje), y aún más si el contexto es distinto al nuestro. La personalidad, la época, el nivel cultural, la edad… Hay mil factores que determinan que alguien use unas palabras y no otras. Y ¿cómo hacerlo bien? ¿Cómo escribir buenos diálogos, creíbles y naturales?

Hay dos aspectos principales que es necesario tener bajo control: los patrones que el público espera tanto del personaje como del contexto (por eso el ejemplo de arriba se rompe al final, lo que dice el líder no es compatible con lo que puede esperar el lector), y la empatía del creador para meterse en la piel de otro y hablar como hablaría él. Si fallas en uno de estos dos niveles fallarán tus diálogos, no hay más.

Hay muchos ejercicios y trucos para mejorar en esto, de los cuales el más habitual suele ser leer en voz alta lo que escribes y escucharte (o grabarte) para valorarlo en tercera persona. También hay muchos autores que dicen “interpretar” de verdad las escenas ellos mismos para explorar qué diría cada personaje en cada situación, y esto en realidad no es más que la aplicación práctica de la necesidad de empatizar con quien está hablando con tus palabras.

En cualquier caso los diálogos son una herramienta más que trabaja en equipo con el resto de los elementos de la historia para llevar a tu público hacia donde quieres. Pero una sola línea mal elegida puede sacar a tu público de la acción narrativa y arruinar un momento importante, así que merece la pena poner especial cuidado al escribirlos.

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