Hace un par de años quería hacer un "módulo" de formación profesional (estudios oficiales en España) de Ilustración, en la Escuela de Arte de Las Palmas de Gran Canaria. Me estuve informando sobre lo que tenía que hacer y me dijeron que tenía que presentarme para hacer una prueba de acceso y que, dependiendo de mi nota, podría optar a una de las 30 plazas que se convocaban.
Aquí llegó mi primera sorpresa. Cuando fui a la jefatura de estudios a preguntar por la lista de temas que me tenía que estudiar para el examen y cómo conseguir el material correspondiente para prepararme, me dijeron que ¡no había temario! Y por supuesto, si no hay temario no hay libros ni nada organizado. Cuando yo, completamente estupefacto, dije "pero vamos a ver, ¿entonces cómo puedo saber qué tengo que estudiar?" me dijeron que "es un examen de arte en general" (literal) y que debía tomar como referencia el examen del año anterior.
Párense a pensar un momento en lo que significa el "arte en general". Según esas palabras, yo debería estudiar "arte" para presentarme al examen... Es decir, saber de "arte" es saber Historia del Arte (desde qué es un friso jónico o quién fue Fidias hasta Picasso, por ejemplo, estamos hablando de miles de años y miles de artistas en un montón de estilos: es que ¡hay hasta una carrera universitaria solo para eso!), de dibujo técnico, teoría del color... Vamos, es que "arte en general" es como para decirte "vete a tu casa y estudia otra cosa".
En fin, cuando vi el examen del año anterior me encontré con esto: de los 10 puntos posibles, 8 eran para un ejercicio práctico de dibujo técnico y 2 repartidos en cuatro preguntas teóricas. "Bueno", me dije, "al menos parece que si consigo dominar el dibujo técnico tengo muchas posibilidades". Las preguntas eran cuestiones muy generales sobre historia, teoría del color y "técnicas de expresión grafico-plástica", que tuve que averiguar qué era.
Como yo soy de los que piensan "el hecho de ser un paranoico no significa que todo el mundo no me persiga", por si acaso y conociendo la forma de hacer las cosas que tenemos en España me pasé los siguientes 10 meses preparándome a tope no solo dibujo técnico, perspectivas y demás sino todo lo que pude de historia (piensen en lo que estoy diciendo: TODA la historia del arte), teoría del color y todo lo que encontré sobre "arte en general". Piensen además que no tenía ni la más mínima referencia: una amiga que había hecho el bachillerato artístico me dijo que no tenía libros que prestarme (ellos funcionaban según lo que les iba dando el profesor) y en Internet casi toda la información era muy difusa y en muchos casos contradictoria... Un ejemplo muy claro: empecé la teoría del color buscando el "círculo cromático" (colores primarios, secundarios y demás) y encontré 4 diferentes: cuando llamé desesperado a un amigo que había estudiado en la misma Escuela de Arte para preguntarle cuál me tenía que estudiar, me dijo "coño, ninguno de estos es el que a mí me enseñaron en la escuela". Por cierto que este amigo tuvo la enorme generosidad de pasarse horas y horas ayudándome con orientación para que al menos tuviera alguna mínima idea de qué estudiar; menos mal que lo tenía a él... Desde el principio me tuvo que reconocer que este sistema era una chapuza, por mucho que tuviera un buen recuerdo de cuando él estudiaba allí es que no se puede defender lo indefendible.
Después de todo ese tiempo de estudio entregado (pero anárquico, claro, a falta de guías) llegué al día del examen. Resultó que el mismo examen era para todas los diferentes cursos: te preguntaban lo mismo ya fueras a estudiar Ilustración que Diseño Gráfico o hasta Bisutería (ni se habían molestado en hacer cuatro o cinco pruebas diferentes, para que uno de ilustración no tuviera que estudiar cosas que no tenían nada que ver con lo suyo). Yo ya empecé a mosquearme, pero no quería desconcentrarme y decidí ignorar el detalle: en esto llegó el examen en sí. Ahí ya sí que no pude evitar cabrearme de verdad.
Aquello no tenía nada que ver con el examen del año anterior. Menos mal que había decidido no fiarme de lo que me habían dicho, porque resultó que habían cambiado la estructura de puntuación (ahora eran 5 puntos teoría y 5 práctica) y, asómbrense, de las 4 preguntas teóricas ¡dos eran sobre temas que ni siquiera habían aparecido antes! Una concretamente sobre un artista local, yo me dije "ah, ¡¿pero también tenía que estudiarme el arte canario?!" y la otra ¡sobre cine! Concretamente, "qué es un storyboard". Casualmente esto último lo sabía, pero escuché a mucha gente después comentar que la cosa ni les sonaba... Aparte de que no parece muy lógico que a uno que quiere estudiar bisutería le pregunten qué es un storyboard (para qué molestarse en hacer pruebas espefícicas preguntando a cada uno lo suyo, y mucho menos perder tiempo en redactar un temario; eso solo lo hacen en los sitios serios) por esa lógica me hubieran podido preguntar qué es el diafragma de una cámara fotográfica, quién escribió
La Metamorfosis o cómo se llamaba el actor que interpretó a Darth Vader en Star Wars. "Arte en general", claro.
Es frustrante estudiar
sin una mínima guía
Hice el examen y saqué un 6'3 (no estoy seguro ahora, pero recuerdo que fue rondando el 6 y medio). Dadas las condiciones en que había tenido que estudiar "pescando" en Internet lo que iba encontrando sin tener ninguna garantía de que la información fuera veraz, la falta de profesionalidad de los que habían decidido hacer una prueba conjunta para todas las ramas sobre "arte en general" y el disparate de alguna de las cuestiones, el vergonzoso engaño -y en mi opinión además la falta de respeto al aspirante- que supone cambiar radicalmente el examen con respecto al del año anterior después de decir a todo el mundo que esa era la referencia, etc, un resultado así fue para mí toda una victoria. Me dijeron que no había conseguido entrar directamente pero que estaba el número 6 en reserva, así que tenía que esperar al día en que se darían a conocer las plazas vacantes en cada rama para saber si podía acceder.
Otro detalle para llevarse las manos a la cabeza y que demuestra que hay alguien -no sé quién- que merece estar en la calle por falta de profesionalidad, falta de respeto, o directamente vagancia. Subir información a una web cuesta dos minutos, pero en esta Escuela de Arte en lugar de informar online con antelación cuántas plazas hay disponibles para cada rama te hacen ir personalmente allí y sentarte en una sala esperando a que te llamen como en los años 90 del siglo XX. Tengan en cuenta que yo vivo en un archipiélago y estos estudios no están en todas las islas, así que perfectamente allí podían estar personas que habían tenido que tomar un avión simplemente para saber si tenían alguna posibilidad o no... Yo -de casualidad- vivo en la misma ciudad, así que aparte del trastorno de perder una mañana no me causó mayores problemas. En fin, llego a la Escuela, me siento a esperar... Y cuando llegan a Ilustración dicen que hay 0 plazas disponibles: todo el mundo a su casa, igual yo que he perdido la mañana que el que ha tenido que cogerse un avión para que le digan algo que ya le podían haber dicho por Internet si alguien se hubiera molestado. Eso sí, detallazo fantástico: nos dijeron "pero si alguno quiere quedan plazas libres en Bisutería". Ay, se me saltaban las lágrimas por tanta bondad.
Yo por dentro ya estaba como para que no me hablaran en dos semanas: no es que me molestara quedarme fuera en sí mismo, si hay otros mejores que yo es normal que ellos entren y yo no; lo que me fastidiaba era pensar que en cualquiera de las empresas (privadas) donde yo he trabajado a gente tan mala gestora como esta les habrían dado la patada hace mucho por incompetentes. Y luego se quejarán de que hay recortes en educación y que de ahí vienen todos los males. Pero esperen, que aún queda la sorpresita final...
Estaba hablando con alguien de la Escuela cuando me dejó caer como comentario al margen "es que este año ha habido 8 repetidores, así que claro: quedaban menos plazas disponibles". A mí casi se me saltaron los ojos de las órbitas: "¡¿pero es que un repetidor tiene preferencia sobre todos los demás?!". "Sí, de las 30 plazas para cada año primero se descuentan las que van para repetidores, luego los que entran directamente y luego al final lo que quede es para los que hacen la prueba". O sea, esto quiere decir que si por casualidad un año hubieran 30 repetidores, entrarían todos ellos y ningún estudiante de fuera. Fantástico, ¿eh?
Párense otra vez a pensar en esto, porque yo (año y pico después) todavía no lo he acabado de asimilar. Para empezar ya es una barbaridad que de 30 alumnos repitan 8: estamos hablando de
más de un 25% de fracaso escolar, y no es porque estén estudiando Ingeniería Aeroespacial para entrar en la NASA precisamente. Qué pasa, ¿es que el módulo de Ilustración es tremendamente difícil, que los profesores son tan tremendamente malos que no consiguen explicar bien sus materias, o que los alumnos son tan tremendamente idiotas como para que tantos suspendan como para repetir todo el curso?
Primero los malos,
después (si se puede)
quizá los buenos
En realidad hay una cuarta posibilidad que no solo explica el asunto sino que concuerda con que hay mucha gente, desde los que organizan las pruebas de acceso hasta los que diseñaron el sistema en sí, que tendrían que estar en la calle por incompetentes (y que en una empresa privada seria seguro que estarían). Si un alumno sabe que no solo no pasa nada por suspender, sino que encima tiene preferencia sobre tooooooodos los demás para volver a hacer el curso, ¿por qué se va a machacar estudiando para aprobar? Te rascas la barriga hasta marzo y ya ves que para levantar el año tendrías que matarte clavando los codos, y piensas "bah, lo vuelvo a hacer el año que viene y mientras tanto que siga la fiesta". Lógico: más de un cuarto de repetidores, lo raro sería lo contrario. Tenemos un sistema que premia a los mediocres: luego alguien se extrañará de que España sea un país mediocre.
No solo el sistema premia a los mediocres: es que premia a los mediocres a costa de los que sí se esfuerzan por ser brillantes, que es lo peor. Vuelvo a mi ejemplo porque es lo que conozco directamente: yo me quemé los ojos estudiando "arte en general" delante del ordenador buscando por Internet y perdiendo horas y horas en averiguar qué era buena información y qué no (y sin saber si aquello me serviría al final o no; de hecho el 99% de lo que aprendí fue sobre temas que no me preguntaron), y me quedé el número 6 fuera... Porque hubo 8 que tuvieron su oportunidad el año anterior, la tiraron a la basura, y pasaron por delante de mí. Es decir, en "mi" silla estaría sentado alguien que había demostrado que no merece estar ahí; o al menos lo merece menos que cualquiera de los 8 que nos quedamos fuera por esos repetidores. Si el día de mañana escuchan en algún sitio que en el sector de la ilustración en España hay paro, acuérdense de esto.
Les voy a dar una guinda para este pastel. Una de mis características es que yo no me rindo nunca haga lo que haga, no me importa matarme lo que haga falta y cuando renuncio a algo que realmente quiero es porque ya las posibilidades son cero y seguir sería totalmente inútil. Bien, después de haber pasado por todo lo que les acabo de contar mi intención fue olvidarme de la Escuela de Arte porque ni yo mismo tenía ya la ilusión por estar en un sitio que funciona tan mal... Pero hace poco, como parece que ya la indignación se me ha ido bajando y mis ganas de aprender vuelven a estar por encima, volví a preguntar por alguna otra forma para entrar en el famoso Módulo de Ilustración. Concretamente pensé en volver atrás, re-estudiar otra vez el bachillerato escogiendo esta vez la modalidad de Arte (estamos hablando de sacrificar dos años, pero no me importa en absoluto para realizar mi sueño) y así entrar directamente a hacer lo que yo quiero sin tener que hacer prueba de acceso...
Hablé con la jefa de estudios hace algunas semanas, y me dijo dos cosas que me llamaron mucho la atención. La primera, cuando comprobó mi nota de acceso me hizo el comentario de "es que es un seis y pico; esto hay que subirlo un poco, ¿eh?" (aunque personalmente ella me gustó mucho, en ese momento me dieron ganas de decirle cuatro cosas). Y la segunda, que ¡no puedo estudiar de nuevo el bachillerato! Yo hice otra especialidad y según la ley no puedo hacerlo de nuevo si quiero estudiar en la rama artística. Puedo tener una carrera y hacer otra, pero no puedo tener un bachillerato y hacer otro: ¿te equivocaste cuando eras joven? Pues te aguantas. Genial, ¿verdad?
He dado vueltas por todas partes (incluyendo la Inspección del Ministerio de Educación) y me han dicho siempre lo mismo: si yo quiero estudiar otra vez el bachillerato el Sistema no me deja. La jefa de estudios me propuso como mejor opción volver a hacer la prueba de acceso, pero miren qué gracioso: me dijo que aunque no hay temario "mírate el examen del año pasado y así tendrás cómo va a ser el próximo"...
Yo
no me voy a pasar otro montón de meses clavando los codos para estudiar "arte en general", por supuesto. No ya porque piense que tenga más o menos posibilidades o porque tenga reparos de esforzarme otra vez, sino porque me parece inaceptable tragar con la humillación de dar lo mejor de mí mismo para participar de un sistema de selección que evidentemente está podrido; es una cuestión de principios. Ahora mismo tengo diferentes opciones para el próximo año, de las cuales creo que personalmente la más viable podría resultarme la de renunciar a estudiar Ilustración y simplemente hacer un curso de dibujo en una escuela privada; pero dependo de las circunstancias y aún es pronto, ya veremos.
¿Por qué les he contado toda esta historia, y por qué ahora? Aparte de las maldiciones y palabrotas que iba soltando según se sucedían los acontecimientos que ahora conocen, no pensaba ensañarme especialmente con el asunto y no lo hubiera compartido con ustedes de no ser porque he estado ojeando este artículo llamado "
¿Qué educación queremos?" en el que los "expertos" padres, profesores y alumnos opinan.
Menos alumnos,
más medios...
Yo estudié en un colegio privado con 40-45 alumnos por clase, el nivel era altísimo y había disciplina; ¿el fracaso escolar? Mínimo, casi inexistente -pocas veces había algún repetidor-, y no porque regalaran a nadie las notas precisamente. En ese colegio yo era un estudiante del montón, es decir bueno sin más (porque "el montón" ya estaba alto); pero cuando más tarde me pasé a un instituto público me encontré con que mi nivel era estratosférico comparado con el de todos los demás. Por cierto que allí el número de alumnos por clase era de 26, y la disciplina parecía una broma en comparación con mi colegio anterior.
Ahora cada vez que leo sobre el tema y tengo que ver soluciones "buenrollistas", "integradoras" y demás, se me hace evidente por qué nuestra educación es una basura y nuestros índices comparativos con otros países cada vez están peor. Doy por hecho que cada profesor, individualmente y dentro de cada clase con su grupo de alumnos, lo hará lo mejor que pueda para ofrecer a sus chicos la mejor enseñanza posible; pero es que lo que hay fuera del aula, desde los responsables de organizar una simple prueba de acceso hasta los más altos jerifaltes del Ministerio que prohíben expresamente estudiar a alguien que desea hacerlo, está fundado en valores de mediocridad y fracaso y por tanto condenado a obtener resultados de mediocridad y fracaso. Nadie tiene como referencia a los brillantes, a los mejores, a los que más trabajan, a los que habría que imitar y de paso ensalzar socialmente para que
todo el mundo les tuviera como modelos; en su lugar se habla de soluciones ideológicas que no tienen nada que ver con la realidad a la que nos tenemos que enfrentar.
Y esto tiene dos problemas. Primero, no estamos aislados del mundo: nuestros profesionales cada vez más tendrán que competir con los de fuera, que según todas las estadísticas educativas salen mucho mejor preparados. Y segundo y más grave, que esto no es solo un problema del Ministerio de Educación. ¿Es este un país en el que todo va de maravilla y curiosamente la enseñanza es lo único que no tiene calidad? ¿En el resto de los ámbitos de la sociedad se valora el mérito, se premia a los brillantes y trabajadores y se penaliza a los vagos o incompetentes? ¿Tenemos un cesto de manzanas de gran calidad y solo una está podrida, pero no tiene nada que ver con el resto?
Evidentemente no. Yo la verdad es que soy muy pesimista sobre esto, sobre todo después de pasarme más de 10 años trabajando con extranjeros; veo que insistimos una y otra vez en ser el país de la chapuza y la improvisación (en la educación igual que en todo) mientras los demás se toman las cosas infinitamente más en serio. Me estoy acordando ahora de una anécdota que me pasó hace años, en una empresa alemana -trabajadores alemanes y españoles-: estaba con un compañero trasladando material y él me echaba en cara que siempre hacía la comparación negativa hacia nosotros, cuando pasamos cerca de la máquina del café... Donde había 8 españoles y 0 alemanes. Me tuve que reír porque aquello había sido casualidad, pero llegó en el momento justo...
¿Qué educación queremos? Yo nunca tendré hijos y de momento solo me preocupo por la que quiero yo para mí: me gustaría tener una educación en la que no se me cerraran las puertas al estudio cuando quiero emprender una nueva formación; me gustaría tener una educación en la que no hubiera nada improvisado ni "apañado", en la que si tengo una prueba de acceso a un curso todo esté claro y detallado por escrito, desde los temas que entran punto por punto hasta la forma de evaluación (vamos, igual que las mismas oposiciones que tuvo que aprobar el responsable de esa prueba para estar donde está); me gustaría una educación en la que fracasar tenga alguna consecuencia, porque el alumno tiene que aprender que en la vida si te esfuerzas y haces las cosas bien triunfas y si eres vago o incompetente pagas un precio; me gustaría que si alguien ha tenido una oportunidad para estudiar y la ha desaprovechado, en el orden de prioridad para una nueva plaza esté
después de los que sí han demostrado que la merecen; me gustaría que los responsables a todos los niveles se tomen su trabajo un poco más en serio, y que a los incompetentes y vagos se les penalice (y que pierdan sus puestos si no son aptos para desempeñarlos); y de paso, quiero que me enseñen los mejores porque el Sistema también esté alerta sobre quién tiene nivel para enseñar y quién lo ha perdido y por tanto no debe seguir desempañando ese puesto.
Todo esto en mi opinión llevaría a garantizar que la enseñanza que recibiría sería de gran calidad. Pero ustedes ya me van conociendo, así que se imaginarán que mis esperanzas son nulas y ya estoy haciéndome a la idea de que probablemente acabaré en una escuela privada...