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La vida de un informático

Esta mañana en el trabajo recibimos dos incidencias de usuarios que decían que tenía "lentitud al descargar facturas". Nosotros sabemos que el programa que ellos usan no tiene que descargar ninguna factura de ningún sitio (los informáticos tenemos que conocer nuestro trabajo y el de todos los demás) y pensamos que probablemente nos estarían dando mal la información como siempre, pero como nadie lograba entender a qué se referían o qué software estaban intentando usar no tuve más remedio que llamarles a ver de qué rayos estaban hablando.

Conversación telefónica (con el manos libres) mientras me conecto remotamente a los ordenadores de los usuarios: tengan en cuenta que, aunque ellos no son informáticos, se supone que son profesionales que trabajan habitualmente con ordenadores, que se supone que han pasado un proceso de selección y demás.

- Pero ¿qué facturas te quieres descargar? No sabía que ustedes pudieran hacer eso.
- Sí, mira, me las descargo pulsando aquí.

(Pulsa el botón de imprimir).

- Ahh, vale, cuando decías "descargar" te estabas refiriendo a "imprimir". Ok, ya sé lo que puede ser, ahora te lo arreglo.
- Bueno, imprimir o descargar, yo es que los términos técnicos no los conozco.

(La última frase no es broma, dijo exactamente esas palabras y el compañero que yo tenía al lado soltó una carcajada).

Le arreglo el problema y llamo al usuario 2:

- Voy a configurarte una cosa de la impresión que te solucionará el problema a ti también.
- No, pero lo mío no es al imprimir sino al hacer descargas.
- ¿Lo que te pasa a ti no es lo mismo que lo que le pasa a tu compañera?
- No sé lo de ella, pero lo mío no es al imprimir las facturas sino al descargarlas.
- A ver, enséñame lo que haces cuando tienes ese problema de lentitud.
- Mira, ahora tengo abierta la factura; ¿ves? Pues cuando le doy al botón de descargar es cuando se pone lento.
- Ese botón dice "imprimir" y tiene un icono de impresora.

Mi compañero estaba con una mano en la frente negando con la cabeza. Ahora entenderán un poquito mejor por qué llevo tanto tiempo haciendo horas extra.

España

Cuando últimamente he traído al blog algunos ejemplos de las leyes de Apartheid feminazi españolas algunos de mis lectores me han escrito para decirme que estaba exagerando y que la cosa no era para tanto, así que les voy a contar una anécdota que me ha pasado muy recientemente.

Estaba en una situación en que una mujer que conozco me estaba intentando colar una historia evidentemente falsa (lo sabíamos los dos), y como yo no tenía ganas de perder el tiempo con cuentos de este tipo que ya le había oído muchas veces antes, dije simplemente "no me lo cuentes, me da igual". Como reacción a esto me acusó dos veces de "actitud machista": la primera pensé que había oído mal porque esta mujer aparentemente es casi normal y porque uno nunca piensa que estas cosas le pueden pasar también a él, pero cuando lo repitió insistiendo en lo mismo poco después me saltaron todas las alarmas en la cabeza. Como soy un tipo muy tranquilo y pase lo que pase a mi alrededor siempre pienso antes que actuar, y desde luego jamás se me ocurriría ponerme a discutir con una mujer española que sabe cómo son las leyes por aquí, que empieza a asomar detalles feminazis y que en cualquier momento puede sacarse una subvención solo por señalarme con cualquier excusa, aunque mi primera reacción fue "tengo que sacar a esta tía de mi vida cuanto antes y para siempre" decidí simplemente pasar del comentario de momento pero empezar a hacer algunas llamadas para poder poner tierra de por medio instantánea y definitivamente si veo que la cosa continúa en una dirección que me dé mala espina.

Una de las personas con las que estuve hablando (hombre) me dijo que podía "hablar del asunto", "buscar soluciones" y demás: yo le respondí que con los maltratadores no se negocia ni hay nada que discutir, simplemente si intentan abusar de ti una vez o lo cortas de raíz o tragas para siempre. Aparte de este contacto el resto lo entendió perfectamente y de hecho una mujer con la que también hablé (extranjera) me dijo "no esperes, ven ya". Esta chica, por cierto, sabe de lo que habla porque ella está divorciada de un marido hiperceloso y violento y está vacunada contra la gente tóxica.

En fin, la cosa puede tener más recorrido o puede quedarse en un comentario estúpido y nada más; pero cuando en la Alabama de los 50 un blanco le decía a un negro "oye, negro, te veo un poco delincuente" fuera o no en serio el negro tenía motivos más que suficientes para ponerse a pensar. En la España de los 20 hemos conseguido que una mujer sepa que le puede decir a un hombre "oye, negro, te veo un poco machista" porque sabe que esa frase tiene implicaciones. La anécdota personal es lo de menos (si en algún momento ven que paso un tiempo sin escribir ya saben por qué), lo que quería compartir con ustedes es el contexto y decirles a esos lectores que me han escrito que esto no es teórico, no les pasa solo a otros, no es algo que ocurra en sitios lejanos o a gente anónima del quinto pino: es real, ocurre aquí y ahora, y no va a mejorar. No lo olviden, negros.

Masaje para idiotas

El nombre que le han puesto al masaje en el vídeo es "masaje muérdeme el culo", hablando de que es un tratamiento para "celebridades" (no sabía que la palabra "subnormal" tuviera también ese sinónimo) y demostrando con ese título que esa "periodista" conoce muy bien el nivel intelectual de sus espectadores. Al final dice que el masaje le parece súper recomendable, sin comentarios. El vídeo está en inglés pero entenderán perfectamente de qué va el asunto:


Link para ver el vídeo

Desde el punto de vista profesional ya saben perfectamente qué puedo decirles de todo esto, pero lo que sí me ha parecido absolutamente maravilloso son los comentarios de la gente en el vídeo de YouTube. Este me ha tenido un rato riéndome solo:


La traducción viene a ser algo como "Lo siento, pero si me muerdes el culo instintivamente me tiraré un pedo como defensa". Te amo, Internet.

Hacía tiempo que no oía tantas tonterías juntas


Link para ver el vídeo

Una amiga (que no lee este blog, no me voy a buscar yo complicaciones para nada) acaba de publicar en su Facebook esta sarta de estupideces y clichés con un comentario que hacía referencia a lo especial que es (se supone que por ser "complicada", que encima no lo es). Este loser saca un vídeo tan patético jugando a hacerse el guay en plan amante del misterio y desgraciadamente hay por ahí muchas mujeres como mi amiga que se tragan esta basura envolviéndose en ilusiones para sentirse mejor, aunque a largo plazo alejarse de la realidad solo les sirva para seguir tomando malas decisiones y estrellándose por no ver el mundo como realmente es.

Amigas, no se crean ni una palabra de todas estas mierdas y tantas otras que les decimos los hombres para ligárnoslas o para parecer más cool: a la inmensa mayoría de los tíos del planeta les atraen -ojo, en un primer momento- las mujeres que 1) están buenas, y 2) dan pocos problemas. El resto son las chorradas que a ustedes les gusta oír para sentirse bien y nosotros sabemos que funcionan.

(Y si les queda alguna duda ya saben).

Los niños de verdad tienen granos


Esta mañana de camino al trabajo me he fijado en este cartel, y me he preguntado retóricamente: "qué casualidad que hayan elegido para la campaña a un niño fotogénico, con ojos claros y pinta angelical: ¿por qué no habrán puesto como foto de campaña por ejemplo la cara de un niño gitano?".

No lo pensé por el crío en sí ni por esto de la leucemia: está claro que aquí lo que interesa es que la publicidad funcione, y si la foto del gitano hace que X personas donen mientras que la del angelical te da X+1 pues solo por esa vida extra ponemos lo que haga falta y estará bien. Y si además al niño le photoshopeamos las ojeras o ponemos a uno que ni siquiera está enfermo, pues lo que sea con tal de que la cosa consiga los mejores resultados posibles. Y es lógico, y es inteligente, y está bien por cada vida de más que se consiga salvar.

Pero lo que me vino a la cabeza es por la gente que suele quejarse porque las modelos de las campañas publicitarias son "demasiado delgadas" y eso "discrimina" a las mujeres "reales", que como todo el mundo sabe tienen "curvas" (traducido al cristiano: la culpa de mis remordimientos por el culo que se me está poniendo a base de pizza y sofá la tiene Zara). Al tipo que eligió la foto del crío angelical para la campaña de la leucemia a lo mejor ni siquiera le gustan los niños; y a quien elige a las modelos para una campaña publicitaria de lo que sea a lo mejor ni siquiera le gustan las mujeres. Pero el angelito vende más que el gitano, y las flacas venden más que las gordas; si lo que vendiera fueran elefantes en tanga tendríamos elefantes en todas las vallas publicitarias.

Creo que les he contado por aquí alguna vez que, trabajando en un spa, me fui con mi jefa a buscar uniformes para los masajistas. Yo elegí una ropa óptima para trabajar, pero ella me dijo "no sirve, necesitamos algo que te marque más el culo porque las viejas alemanas seguro que se van a fijar y eso les gustará". A ella (que por cierto también era una vieja alemana) no le interesaba especialmente mi culo, sino la pasta extra que conseguiría si sus clientas volvían más por allí: yo lo entendí perfectamente y ni me hice la víctima, ni me lamenté por sentirme un objeto, ni las chorradas que esgrimen algunas mujeres para hablar de lo oprimidas que están por la sociedad heteropatriarcal machista falocéntrica. Los negocios son negocios y el dinero no entiende de gordos ni de flacos, ni de blancos ni de negros, ni de altos ni de bajos. Si lo que vende es un masajista que marca el culo pues elegimos un pantalón que marque culo y lo que haga falta para hacer cash; este es exactamente el mismo caso de la importancia de unas buenas tetas (que tantos mensajes recriminatorios me trajo en su día), solo que yo veo las cosas como son en el mundo real y no intento echarle la culpa de mis inseguridades a lo malos y opresores que son los demás.

Bonus: como ya me veo venir los mensajes mañana en mi buzón hablándome de la presión sobre las niñas, la anorexia, las modelos insanamente delgadas y hasta las muñecas Barbie, les advierto a mis lectoras que yo les responderé hablándoles de Supermán, de He-Man, de Thor, de Hulk y demás. Yo no he visto a ningún niño traumatizado o cortándose las venas porque no consigue parecerse a Hugh Jackman o a Chris Hemsworth, pero a lo mejor es verdad que las mujeres son el sexo débil y necesitan atención y protección especial.

Cómo fabricar a un inútil, segunda parte

¿Se acuerdan del compañero de clase del que les hablé el otro día? Pues bien, atención a lo que acaba de pasar:

Estamos ahora mismo en la recuperación de un examen que tuvimos el viernes (el tercer examen de hoy, no está mal), así que tengo dos horas "libres". Todo el mundo tiene atragantadísima esta asignatura: en del viernes aprobamos solo dos, un chico que sacó un 50 sobre 100 y yo que tuve un 99. La gente aquí está sudando tinta y se masca la tensión...

Hace unos minutos de repente he escuchado un ruido fuerte y un par de maldiciones a gritos. Miro hacia atrás y veo al vago del otro día echando palabrotas y diciendo que no podía "con esta puta mierda", que está "hasta los huevos" y que se larga, mientras recoge sus cosas agresivamente. Tiburcio intenta calmarle pero al vago se le ve muy enfadado, va directamente hacia la puerta y desaparece murmurando "perdón por la interrupción".

La asignatura es una "puta mierda", estos son unos estudios "de los cojones" y los profesores imagino que están conspirando para que nuestro amigo fracase en su carrera. Claro, claro.

Qué rico, una siesta


Esto ha sido hace solo una hora, en medio de la clase de programación, justo delante del profesor durante una parte de la hora en la que estuvo explicando. ¿Hace falta que comente algo?

Mi experiencia como terapeuta alternativo

En estos días me ha recordado una conversación con Annette (¡muchas gracias!) que hace ya años les prometí que un día, cuando ya no me dedicara al mundo del masaje y relacionados, les contaría detalles tan reveladores como demoledores sobre lo que es la realidad del mundillo de las terapias alternativas, "energéticas" y demás. He recibido una recomendación legal sobre el contenido de este post y me parece muy juiciosa, así que les advierto desde ya que deben tomarse lo que viene ahora como un cuento (totalmente inventado) que le ocurrió a un personaje (totalmente ficticio, no tiene nada que ver con la realidad) al que llamaremos "Mandalrot". El nombre por supuesto se parece al mío por pura casualidad, nada más.

Pues bien, esta es la fábula de Mandalrot, contada en primera persona como si el personaje Mandalrot tuviera algo que ver conmigo (que no lo tiene, lo que van a leer es producto única y exclusivamente de mi imaginación):


En el mundo del masaje, salvo que te dediques a cosas exclusivamente relativas a la fisioterapia, es muy normal que tengas contacto con las "terapias alternativas": salen cursos constantemente, las escuelas suelen incluir mucha oferta sobre estas cosas -básicamente porque es una forma de vender más, si solo das clases de masaje el resto es dinero que pierdes y se llevará otro- y como muchas de las personas que participan en este tipo de actividades ya tienen un perfil muy crédulo predispuesto pues sacarles la pasta es como quitarle el caramelo a un niño.

Cuando yo empecé mi interés era puramente de trabajo muscular (lo primero que estudié fue masaje deportivo), pero con respecto a la oferta "energética" tenía la mente abierta; no es que fuera un supermegafiel de las energías y demás, pero si tanta gente decía que le iba bien sería porque funcionaba. Además cuando estás allí el ambiente te empuja a conocer más, porque todos tus colegas hablan de un curso que va a salir porque en la escuela tal van a traer a Fulanito-chan que es un médico kármico que trabaja los chakras bailando el mambo con maracas cósmicas, o de un taller que es una superoportunidad porque viene el maestro shiatsu-zen Morroko Karadura a enseñar el alineamiento universal mediante el equilibrio iridiológico de la nosequé, o alguien que conoces se gana la vida haciendo acupuntura porque se fue a China cuatro años y estuvo estudiando en la Universidad Chin-pun-a-tomal-pol-Kul, etc. Como por otra parte en muchos centros spa se piden todos estos rollos para poder meter en su oferta nuevos ganchos con los que timar a los turistas después de mis inicios puramente de trabajo físico fui estudiando otras cosas de este tipo.

Por resumirles la narración (esto es solo la introducción a lo que viene a continuación), no tardé mucho en ver que aquello era un negociete basado simplemente en estafar a los crédulos: eso sí, es un negocio redondo porque no hay nada más fácil y a la vez más gratificante que sacarle la pasta a los que vienen deseando que se la saques, encima te están agradecidos y ya para colmo te hacen publicidad como si de verdad hubieras solucionado sus problemas (de salud o de lo que sea).

En general en todas partes donde he trabajado ha sido muuuuuy raro que haya encontrado a algún compañero de profesión que se creyera todos estos rollos de verdad: alguno había, sobre todo novatos que aún no habían abierto los ojos... Pero vamos, en general, los que ya teníamos una experiencia detrás, entre nosotros sí comentábamos a veces las chorradas que les hacíamos tragar a los clientes con el cuento "energético" (aunque por supuesto el comentario no salía de allí, no está la cosa como para jugarse el sueldo por hablar de más). Recuerdo una vez que una de mis empresas contrató a unos "expertos" que vinieron a enseñarnos una "terapia" de estas: estábamos en medio de la explicación y nos contaba la profesora que uno de los pasos daba mejores resultados cuando había luna llena, y uno de mis compañeros (todos ya estábamos en modo cachondeo) le dijo: "¿y si hay eclipse?". Fue lo que faltó para que nos partiéramos todos de la risa. Por cierto, con esa "terapia" el centro ganó y sigue ganando muchísima pasta, y todos nosotros también.

Otro día, esta anécdota fue realmente brutal, estaba preparando unas cremas (me pilló desprevenido) y apareció uno de mis compañeros con cara a punto de reventar diciéndole a otra compañera (novata): "anda, dile a él lo que me has dicho a mí". La chica me miró toda seria y de sopetón me hizo una pregunta sobre la importancia de la orientación de las camillas de terapias para el alineamiento con el planeta: yo me quedé con los ojos como platos, la miré a ella que esperaba mi docta respuesta con total seriedad, miré por encima de su hombro la cara de mi otro compañero que ya empezaba a partirse de la risa... Y no lo pude evitar, exploté en una carcajada y tardé un buen rato en recuperar el resuello (además fue aún peor porque cuando ya empezaba a recuperarme el otro colega dijo: "¿pero hay que orientarlas respecto al Polo geográfico o magnético?" y ahí ya me acabó de matar). La chica se enfadó bastante con nosotros (la pobre, era nueva) pero conseguimos sacarle que aquello se lo había contado su maestro de shiatsu, un "terapeuta" y profesor por cierto bastante prestigioso en el sector; el negocio es el negocio...

Bueno, llegamos a lo que les quería contar hoy. Un día en uno de mis centros de trabajo vino un tipo (alemán) que por lo visto según me contaron mis jefes era el número 2 de la reflexología en Europa. La número 1 era la doctora FulanitenDeTalen, de la escuela Nosequerollen, y luego venía el colega este. Mi superior directo me lo puso a mí (había pedido una reflexología justamente, quería ver cómo trabajábamos aquí) advirtiéndome que me esmerara para dejarle contento y blablablá. Cuando me explicaba el rollo a mí se me encendió una bombilla en la cabeza, la idea que se me ocurrió era un poco fuerte pero me pareció genial y no dudé en hacerlo: el tipo vino súper estirado, le saludé con todo el peloteo acostumbrado en un centro de esa categoría, lo llevé al cuarto de terapias, lo acosté y lo preparé todo para empezar el tratamiento... Y le hice una reflexología totalmente inventada desde el principio hasta el final, saltándome todas las reglas a propósito. A ver qué pasaba.

Les confieso que, aunque a aquellas alturas de mi carrera ya tenía hipermegaclaro que las terapias alternativas con una pura estafa de la que hemos vivido muchos (y muchos otros más que vivirán mientras exista un crédulo en este mundo), por dentro estaba algo nervioso. El tipo no decía nada, yo tampoco es que me jugara el trabajo porque un cliente no saliera satisfecho (aunque nunca es plato de buen gusto que digan algo malo de ti) pero la situación me tenía algo tenso. Terminé mi superreflexo salida directamente de mi imaginación, dejé que el tipo descansara unos momentos para que equilibrara sus chakras con el universo cósmico galáctico, y me preparé mentalmente para todo cuando saliera.

Resultado: mi jefa me dijo cuando se fué que el tipo había pedido dos reflexos más conmigo en esa semana, había dicho que le había parecido buenísimo y que con toda seguridad volvería más adelante. Y por cierto que así lo hizo durante unos años (hasta que yo me marché del centro), cliente fiel para toda la vida como quien dice.

Después de aquello se lo conté a mis compañeros (que aparte de reírse fliparon en colores por mi atrevimiento, la verdad es que ahora lo pienso y a lo mejor me pasé un poco de insconsciente), y decidí llevar unos pasos más mi descaro: empecé a inventarme no solo las reflexos sino todos los tratamientos "energéticos". Y ¿qué creen que pasó? Superéxito total. No solo mis clientes se quedaban contentísimos (ahora les voy a contar un ejemplo demoledor) sino que algunos, que ya conocían los tratamientos que yo les hacía de antes, se sorprendían de mi forma de hacerlos porque era diferente pero como yo soy un as de la venta les convencía de alguna mierda cósmica y se lo tragaban como si fueran todos los demás los que estuvieran equivocados.

Una vez tuve a un cliente (súper buen cliente del sitio donde yo trabajaba) que era un alemán del tipo armario empotrado 2x2. El tipo me dijo que quería una reflexología "especialmente para estimular las zonas sexuales", porque me contó que tenía problemas de disfunción eréctil con su mujer. Como el muy bestia tenía unos pies más grandes que mis brazos y duros como piedras y yo no tenía intención de destrozarme las manos (además de que con el tiempo cada vez mi atrevimiento había ido yendo a más) le hice una reflexo made-in-missantoscojones de principio a fin. El tipo salió, vino al día siguiente, me pasó un brazo que parecía un jamón por encima, y le dijo a mi jefa: "mein amigo, mein amigo!!". Me contó que esa noche le había debido echar a su mujer el polvete de su vida, y como además era tan bruto como gracioso el tío después siempre repetía "yo estaba así (dedo meñique hacia abajo) y ahora estoy así!" (brazo tieso y duro hacia arriba). Me daba unas propinas cada vez más generosas, me decía que su mujer estaba contentísima, que cuando volviera a Alemania iba a buscarse a un reflexólogo y que volvería cada vez que tuviera oportunidad. Ejemplos como este, que ya dejan bastante claro por qué no te puedes fiar del argumento "a mí me funciona", los he tenido a miles.

Seguramente esto lo estarán leyendo algunos de mis antiguos clientes (que a estas alturas estarán bastante cabreados conmigo por haberles tomado el pelo durante tantos años), y también otras personas practicantes de estas cosas que podrán sentirse molestas porque un tipo que ha visto el negocio desde dentro (y vivido muchos años gracias a él) les deja bien claro que han sido estafados como bobos. Aparte de apuntarles que para estafar a un bobo tiene que haber un bobo que esté deseando que le estafen, solo quiero recordarles que esto es pura fábula y que no tiene nada que ver con la realidad: se trata de la narración de un personaje llamado -por pura chiripa- Mandalrot, que -por casualidad también- es masajista y que cuenta su experiencia simplemente como personaje de ficción. Si quieren saber mi opinión real -y legal-, está clarísimo que los rollos energéticos son fantásticos, la alineación del paciente con los Polos de la Tierra no solo es beneficiosa sino casi diría que imprescindible (solo me queda por saber si tienen que ser los Polos geográficos o magnéticos, me quedo con la gran duda), y es más: hasta la universidad española avala que las terapias alternativas tienen fundamento. Pero por supuesto, la prueba más importante de que todo esto es cierto es que... a ustedes les funciona, ¿verdad?

¿Papá?


La mejor decisión que he tomado en mi vida, "ever ever ever y superever", fue hacerme la vasectomía cuando tenía 30 años. Yo ya llevaba mucho tiempo teniendo clarísimo que me la iba a hacer algún día, pero lo que me hizo decidirme por ese momento concreto fue el comentario de una novia que tenía en ese momento: estaba de vacaciones con ella y entre risitas dijo "ay, ¿te imaginas si se rompiera el preservativo y me quedara embarazada? Hihihi...". A mí cuando vi su expresión se me saltaron todas las alarmas, y respondí: "sí, hihihi..." sonriendo mientras pensaba "en cuanto ponga los pies en Gran Canaria me voy directo a la clínica a la velocidad de la luz".

La historia tiene mucha miga y es para contarla, aunque hay algunos detalles muy íntimos (les aviso para los sensibles: sáltensela). Resulta que cuando pregunté encontré que había dos tipos de vasectomía: una en la que tenías que pasar la noche en el hospital, y otra que duraba 10 minutos y te ibas directo a casa. Las dos eran igualmente efectivas al 100% así que me fui a por el método rápido, porque era un momento de mucho trabajo y no podía faltar al spa donde estaba. Pensaba ir solo pero mi hermano insistió en acompañarme, así que allá que fuimos.

En lugar de tener que ir al hospital la operación se hizo en una consulta urológica que contaba con quirófano para este tipo de intervenciones. Me pusieron la cita a última hora (ahora entiendo por qué), así que cuando se fueron todos los otros pacientes nos quedamos mi hermano esperando mientras yo entraba. Todo normal, entro al quirófano con el doctor y dos enfermeras, me dicen que me tumbe bocarriba en la mesa de operaciones y (atención) se colocan por los lados el médico y su asistente, y otra en un extremo donde yo tenía la cabeza. Me dice "ponte las manos por detrás de la nuca", yo lo hice y de paso me puse unos auriculares para distraerme escuchando música mientras me operaban.

Mientras se iban preparando, y viendo que la enfermera que me quedaba junto a la cabeza no hacía nada le pregunto: "una curiosidad: ¿cuál es tu función aquí? Lo digo porque no te veo hacer nada concreto". Me respondió: "es que este método es doloroso y lo normal es que los pacientes intenten levantarse para irse a media operación, así que yo estoy para sujetarlos".

Se imaginarán que me quedé estupefacto, porque nadie me había mencionado el "detallito". ¿Cómo que doloroso? ¿Cuánto de doloroso, si me estaba diciendo que hay que sujetar a todo el mundo para que no se vaya?

En fin, ya con algo de mosqueo decidí que no me servía para nada preocuparme: respiré hondo, intenté tomármelo con calma y me preparé mentalmente para lo que me esperaba. Bueno, al menos yo pensaba que estaba preparado.

Les voy a explicar cuál es la diferencia entre los dos métodos de vasectomía y por qué el mío era el chungo (nuevo aviso para los sensibles, aquí empieza la chicha). En el método del hospital el procedimiento consiste en: te ponen en la mesa de operaciones, te anestesian la piel del escroto, te hacen una pequeña incisión (anestesiado), abren, anestesian por dentro, queman el conducto por el que pasan los espermatozoides (que está anestesiado también), cosen la piel (aún anestesiada) y listos. Te queda un puntito que luego se cae, tienes que tener un poquito de cuidado los siguientes días y hacerte las curas hasta que el corte cicatrice y nada más.

El método rápido consiste en lo siguiente: te anestesian la piel, con la piel dormida te hacen un agujerito supermegapequeñito que ni se ve (por eso no hay que hacer después curas ni nada, no queda cicatriz ni rastro visible), y entonces meten unas pincitas y sin anestesia por dentro se ponen a retorcerla buscando y rebuscando el conducto al tacto. Esto viene a ser como si te metieran un taladro por los testículos y empezaran a darle vueltas a la broca para aumentar el dolor; pero ahora viene la segunda parte, que es cuando el médico pinza el conducto y tira de él hasta sacar un buen trozo por el agujerito de la piel (recuerden que el conducto aún no está anestesiado), lo que de viene a sentirse como si te metieran por los testículos un puño hasta sujetarte los intestinos y tiraran hacia abajo hasta que pienses que te van a sacar el estómago por entre las piernas. Entonces, ya con ese trozo fuera, proceden a hacer el corte de un segmento del conducto quemándotelo con el bisturí. Al soltarlo los trocitos tirantes cortados (con los extremos quemados y cerrados instantáneamente) vuelven al interior del testículo y listos.

Yo no intenté levantarme durante la operación, soy un tipo extraordinariamente disciplinado y mis manos no se separaron de la nuca en ningún momento durante el rato que duraba la tortura; pero los auriculares se me cayeron desde el minuto 1 por tanto retorcerme del dolor y según me contó mi hermano después mis gritos eran tan salvajes que estuvo varias veces a un pelo de tirar la puerta del quirófano abajo y entrar a ayudarme (yo ni recuerdo haber gritado, así que se pueden imaginar en qué estado estaba). Con todo el peor momento de mi vida no fue durante el dolor en sí, sino cuando el médico dijo estas palabras: "bueno, el lado derecho ya está; ahora vamos con el izquierdo" y yo pensé "ahora va a empezar lo mismo otra vez". La sola idea de tener que aceptar que iba a pasar otra vez por lo mismo, ahora que ya sabía lo que era, fue muchísimo peor que nada más.

En el segundo round todo fue casi igual con un ligero cambio: mientras el médico hurgaba por mi interior y yo trataba de no reventarme los dientes de tanto apretar las mandíbulas el tipo me dijo "no te muevas o te puedo romper algún vaso", y yo respondí como pude "lo estoy intentando" como si lo que me estaba pidiendo fuera fácil. Pero claro, el segundo testículo me dolía aún más porque tenía el agravante psicológico de ya saber lo que venía después y el desgaste del castigo del primero que minaba mi resistencia. Aún así hice todo lo que pude y más por mantenerme lo más quieto posible... Pero no fue suficiente, como les contaré en un momentito.

Por cierto, un detalle curioso: la enfermera "sujetadora" (que en mi caso no tuvo trabajo) hizo un comentario digno de mencionar. En un momento de pausa dijo "a mi marido ya lo he convencido para que se la haga también, pero no le he dicho lo que duele para que no se eche atrás... Ya se enterará cuando esté aquí". Me ahorro lo que yo pensé para que Google no me cierre el blog.

Cuando la cosa terminó me senté en una camilla que tenían a un lado, me dieron un caramelo de menta y el médico me dijo que esperara un par de minutos antes de ponerme en pie. Yo estaba empapado en sudor como si me hubiera caído a una piscina (debí perder un par de kilos en líquido seguro; lástima no haberlo sabido para llevarme ropa seca), y entonces por fin dejaron entrar a mi hermano que estaba con la cara desencajada. Al rato salimos de allí y fuimos a casa, todo normal.

Llegamos a la segunda parte de la historia: los efectos secundarios. Teóricamente en esta intervención tú sales y ya, aparte de la tensión y el agotamiento por el castigo no tienes ni la más mínima secuela y te puedes ir si quieres a trabajar o a tomar unas cervezas. Peeeeero...

Esa noche me fui directo a la cama porque estaba fundido, pero a la mañana siguiente me levanté con la desagradable sorpresa de encontrarme el testículo izquierdo del tamaño de un coco y de un color casi negro. No tenía mucho dolor ni nada, pero la imagen era tan escalofriante que durante los días siguientes se me ocurrió sacarme una foto de recuerdo y ni me atreví. En fin, llamé al urólogo y me dijo que seguramente había sido simplemente un vaso sanguíneo roto por haberme movido al hurgar y que el hematoma se reabsorbería en unos días; más tarde estuve de nuevo en la consulta y me confirmó el diagnóstico: solo había que esperar un poco. Efectivamente fue así, pero es que uno no se puede imaginar la visión de aquello: no estoy exagerando en el tamaño (como un coco grande o un melón pequeño) y empezó siendo negro para luego ir pasando por una gama de colores mientras se iba reduciendo hasta que volvió a la normalidad.

En este punto llegamos a la tercera parte de la historia: el proceso postoperatorio y mis dos problemas al respecto. El primero era que tenía que trabajar (y mi trabajo es físico como ya saben), estábamos en el pico más alto del año y yo sencillamente no podía faltar ni aunque se me cayeran los brazos y tuviera que hacer los masajes con los pies. El spa estaba hipermegalleno, hacíamos horas y días extra para atender como podíamos la avalancha de demanda, y yo tiraba como podía caminando como Quasimodo con las piernas abiertas y arrastrando la pierna izquierda porque el muslo me rozaba con el supercoco y no podía ni tenerme derecho (y menos mal que me prestaron un pantalón varias tallas más grande que la mía, si no no habría entrado en el uniforme). Los masajes los hacía de lado tratando de no rozarme con nada, y si no fuera por los muchos años de experiencia y porque ya uno está acostumbrado a trabajar con todo tipo de lesiones y problemas hubiera sido imposible salir de aquello.

El segundo problema es más íntimo (último aviso a los sensibles, y de paso Mamá si has llegado hasta aquí mejor deja de leer ahora). Yo había vuelto de vacaciones y al par de días ya estaba operándome, tenía el pico de supertrabajo y luego volvería a ver a mi novia otra vez. A ella la veía absolutamente capaz de cualquier cosa para atraparme y mi objetivo total era tener solucionado este problema para el día de mi regreso costara lo que costara. Después de la intervención el médico me dijo "la esterilidad total no está garantizada hasta 24 eyaculaciones después de la operación", así que echando cuentas me quedé ojiplático cuando me di cuenta de que solo me quedaban 11 días (porque necesitaba un margen para un análisis de esperma de confirmación), tenía el huevo como un neumático de coche y me molestaba hasta mirarlo, estaba a tope de trabajo con el cuerpo machacado y sin tiempo libre de la mañana a la noche, y me las tenía que arreglar para tener 24 eyaculaciones antes de volver a verla como si nada. Les ahorraré los detalles, pero jamás he tenido que recurrir tanto a mis reservas de disciplina y jamás he aborrecido tanto el sexo como en esas dos semanas entre la vasectomía y mi vuelta a la vida en pareja.

En fin, el caso es que sobreviví hasta el día del análisis como pude, me lo hice, y por fin llegó el momento de volver con mi novia con el testículo ya de apariencia perfectamente normal y mis "deberes" hechos. El margen fue tan justo que no me dio tiempo de ir a buscar el resultado de la analítica: menos mal que la chica del laboratorio ya estaba al tanto de la situación y aceptó darme la respuesta por teléfono, la llamé dos minutos antes de salir para verla y me confirmó que "puedes estar tranquilo, el análisis lo confirma al 100%".

De verdad, me resulta difícil encontrar palabras para expresar lo que sentí en ese momento. Realmente el caso concreto de aquella novia que tuve era algo momentáneo y no era lo que ocupaba mi mente, sino que pensé en lo que aquello significaba para el camino de mi vida en sí. Desde ahora ya no estaría expuesto a ningún "accidente", nadie me podría atrapar si yo no quería, se había cumplido la intención que tenía absolutamente hipermegarrequeteclara desde que era un niño de no tener familia ni hipotecarme con nada ni con nadie, y ahora por fin en ese sentido era dueño de mi destino. Si yo quiero puedo tener hijos en cualquier momento (por inseminación, mis espermatozoides siguen ahí y es simplemente que ya no salen sino que se van regenerando por reabsorción como quien no tiene sexo en absoluto), pero ya tiene que ser algo que decida yo cuando quiera yo y con quien quiera yo. En ese momento cuando la analista me confirmó la noticia me estaba diciendo en realidad "hoy eres un poquito más libre" y así me sentía; y por otro lado noté de repente todo el peso de mi decisión vital. Acababa de cerrar una puerta, la de la Naturaleza que me llevaba a por donde suele ir la mayoría de la gente, y en su lugar había abierto yo a la fuerza un agujero en la pared que me abría paso a otro camino que sería por el que seguiría mi destino.

Acabo con una pregunta que algunos amigos me han hecho más de una vez: ¿me arrepiento? ¿Volvería a pasar por aquella tortura sabiendo cómo es? ¿Cambiaría algo? Como ya les he contado antes, de todas las cosas buenas, buenísimas, malas y malísimas que he hecho en mi vida esta es con muchísima diferencia la mejor. Aquellos 10 minutos bestiales fueron de verdad para olvidar, pero son una gota en comparación con el océano de libertad que he ganado desde entonces.

Fíjense si ha sido bueno que desde entonces casi todas mis parejas han roto conmigo (o la cosa se ha empezado a torcer para acabar en separación) en el momento de enterarse de que me había hecho la vasectomía. Antes mi impresión es de que cuando yo decía "no quiero hijos" ellas escuchaban "no quiero hijos ahora", pero curiosamente desde la operación cuando decía "no quiero hijos" decían "nooo, claro" y cuando añadía "de hecho estoy operado" su expresión pasaba de "ya, ya" a "coño, este va en serio". Y lógicamente, si tú tienes en el fondo un plan de vida que incluye familia y hay un tipo que de repente entiendes que de verdad es incompatible con eso, por mucho que te disguste no te queda más remedio que admitir que tendrás buscarte a otro. Y digo "ha sido bueno" porque ¿se dan cuenta del tiempo, el trabajo y el sufrimiento que he ahorrado a muchas mujeres haciendo que se dieran cuenta de que no valía la pena gastarse conmigo, y la cantidad de horas de presión y discusiones que me he ahorrado yo? La mejor inversión de mi vida sin lugar a dudas ha sido la de esos 10 minutos malos, no son nada en comparación con todos los años que llevo ya de tranquilidad y los que me quedan por delante. ¿Que un día quiero tener hijos? No creo ya que a estas alturas vaya a cambiar, pero en fin: poder puedo. Eso sí, al menos lo que a mí me toca lo decidiré solo yo...

Escort-girl

Esta mañana me he acordado de algo que me pasó hará un par de años, y que ahora pensándolo me parece interesante y por eso lo comparto con ustedes. Trabajaba en el spa de un hotel en Lanzarote y en esos días estaba en el centro yo solo, así que me ocupaba también de la recepción; allí estaba cuando apareció una "pareja", un tipo (luxemburgués) de unos 65-70 años y una chica alemana joven (21 según luego me contó). Él era como muchos abuelos que nunca han hecho deporte pero que tampoco están gordos, más bien del tipo "pellejos colgantes" con algo de barriga y los cuatro pelos de las sienes peinados hacia arriba para ocultarle la calva sin éxito; ella tenía pinta de superatleta, súper definida y muy elegante, rubia de ojos azules y la piel clara pero muy ligeramente bronceadita. He estado buscando en Google alguna imagen de una mujer al menos que se le pudiera comparar un poco pero no he visto ninguna que le llegue, la foto de la derecha se queda corta pero les servirá para hacerse una idea.

No podían ser parientes por la manera en que el tipo la trataba: ella se limitaba a sonreír levemente en silencio y solo hablaba cuando le preguntaban, él tenía toque baboso que a mí me recordaba a los hombres que se van a Tailandia a buscar niños y la sobaba por todas partes. Pidió un par de masajes para él y para "la dama" (así la llamó varias veces, como si quisiera seducirla), estuvieron por allí varios días y se hicieron sus tratamientos, y como la chica resultó ser súper agradable durante las terapias hicimos buenas migas y -como buen freak curioso- aproveché para sacarle toda la información que pude. Por cierto, aunque su nombre de trabajo era diferente yo conocía el verdadero porque al estar registrada en el hotel en mi ordenador figuraba el del pasaporte... En fin, vamos a llamarla por ejemplo "Nadine".

Nadine no ocultaba que se dedicaba a la prostitución: siempre que hablaba del viejo se refería a él como "mi cliente" incluso antes de que llegáramos a trabar conversación, diciendo por ejemplo "mi cliente me ha dicho que puedo darme un rato de sauna mientras él se hace su masaje y luego vengo yo". Por cierto, un detalle que no les he contado para terminar de redondear a la joyita de abuelete es que el tipo apestaba a sardinas podridas (truco de masajista viejo: un poco de esencia de sauna debajo de la nariz y no te enteras de nada cuanto te toca alguien así) y por ejemplo las uñas de los pies estaban sin cortar en un mes al menos y eran entre amarillas y negras con toda la roña que tenían. Ya les he contado que ser masajista no es lo que la gente cree, aquí tienen otro caso elocuente.

La chica me contó que se había empezado a dedicar a esto hacía algo más de un año, porque sus padres murieron en un accidente de coche cuando tenía 17 y no tenía otros parientes salvo un hermano más pequeño al que tenía que mantener; vivía con él solos los dos en una granja del norte de Alemania, y ella se dedicaba a esto en una empresa de prostitución de lujo de Luxemburgo y solo iba cuando aparecía un cliente. Yo le pregunté: "¿y te compensa irte hasta tan lejos? ¿No hay otras empresas en Alemania que tienes que viajar 500 kilómetros cada vez que vas a trabajar?", y me respondió que era la única que conocía porque le había hablado de ella una amiga de su novio -ahora les hablaré de él-, y como le pagaban 1000 euros por noche le compensaba el viaje. Atención, 1000 euros por noche es lo que ganaba ella: no me dijo cuánto se llevaba la agencia pero deduje de la conversación que debía ser al menos un 50%, no sé si habrá otros gastos o comisiones pero ya ven que acostarse con una atleta cuesta probablemente más de 2000 euros. Este cliente la había contratado para una semana completa (no hacen descuentos por tiempo más largo y no sé si habría otros recargos por llevársela a otro sitio) y se la había traído de vacaciones a Lanzarote que era donde yo vivía, pagando una suite para los dos y pensión completa en uno de los hoteles más caros de la isla. Ventajas de ser rico...

Una de las veces que tenía masaje con ellos él venía primero y ella después: como el tipo olía a cadáver en descomposición el cuarto de masaje apestaba tanto después de una hora que era imposible usarlo hasta que se fumigara y prendiera fuego ventilara un buen rato, así que no tuve más remedio que pasarme con ella a otro menos bonito; le pedí disculpas y comenté "yo pensaba que mi trabajo era duro hasta que he visto el tuyo", ella me respondió "mi cliente dice que el olor es por unas pastillas que está tomando para la depresión, que le producen ese efecto" y yo dije "ya veo... Y lo de las uñas de los pies también será por las pastillas, claro". De verdad, yo no sé de lo que sería capaz ahora por 1000 euros diarios, pero muy mal tendría que estar para aguantar lo que aguantaba ella ni por 1000 ni por 1 millón: me imagino lo que debe ser para una mujer tener a un cerdo así encima todas las noches, sudándote, babeándote y echándote el aliento cavernoso, y se me revuelven las tripas.

Nadine me contó que tenía un novio pero que (atención) había muerto en un tiroteo por un asunto de drogas; aún le quedaba un poco de dinero de sus padres pero veía que así no podría vivir sola con su hermano y mantenerse los dos a largo plazo, así que una amiga de su difunto novio le habló de esa empresa de prostitución, le dijo que eran serios y que pagaban superbién, y así llegó a la vida que estaba llevando ahora. Añadió que no se planteaba qué hacer exactamente con su futuro, pero que su prioridad era conseguir el suficiente dinero al menos para que su hermano pudiera estudiar una carrera universitaria (algo que en Alemania puede ser bastante caro) y luego ya vería.

Ustedes saben que yo soy súper respetuoso e independiente, y por supuesto no se me va a ocurrir nunca decirle a una cliente qué tiene que hacer con su vida; pero sí le dije a Nadine que ella hasta ahora tenía un problema de "visión limitada", porque el tipo de gente con el que se había estado relacionando prácticamente desde que dejó de ser una niña era "no sana". Claro, si tu novio está en tema de mafias de drogas y cuando lo matan a tiros su amiga -que vete tú a saber a qué se dedicaba- te recomienda ganarte la vida dedicándote a la prostitución, ¿qué esperas que te pase? Lógicamente puedes acabar dejando que abusen de ti viejos ricos por dinero y seguramente a la segunda o a la tercera vez ya no tendrás necesidad de irte después al baño a vomitar. Nadine nunca había conocido nada mejor, y si para ella eso es lo que es la vida, ¿por qué no?

Le dije a Nadine que su mundo no era todo lo que existe, que hay gente que tiene vidas diferentes y que a lo mejor podría probar otras alternativas que pudiera ser que le hicieran más feliz; a lo mejor después de conocer la "vida sana" resultaba que no le gustaba y prefería seguir viviendo entre delincuentes y viejos con pasta, pero al menos no pasaba nada por probar. En condiciones normales yo le habría recomendado que se metiera a hacer algún curso de inglés o de cualquier otra cosa que le gustara, que conociera a gente "normal" y a lo mejor aparecería algún chico más o menos sano o al menos sin vicios graves que le podría gustar; y así al menos tendría aires nuevos (y más positivos) en su vida social y quizá esas influencias le ayudarían a abrir nuevos caminos que podrían hacerle más feliz. Por probar no perdía nada...

Pero Nadine no es una chica inteligente, y siendo realista no me pareció para nada capaz de ponerse a estudiar. Ella estaba tan en forma porque pasaba muchas horas trabajando en la granja cuando no le llamaban de Luxemburgo, y como le gustaba el deporte y no tenía un centro deportivo cerca de su pueblo tenía un amigo que tuvo que cerrar su gimnasio (por rollos ilegales también, ya ven qué ambiente) y ella le había comprado todas las máquinas de saldo y se las puso en su granja, y se pasaba un par de horas diarias allí sola entrenando; eso me dio la idea de usar el deporte como llave para abrir una puerta por la que pudiera salir del inframundo en el que vivía, así que mi sugerencia fue por ahí (buscando actividades deportivas en las que también pudiera hacer amigos y quizá encontrar una pareja).

La imagen que me quedó de esta mujer fue agridulce. Me pareció una buenísima persona rodeada de malísima gente: la vi varias veces por el hotel con su cliente, siempre sonriendo tímidamente en silencio esperando a que le hablaran para responder a lo que se le decía, y todas esas veces me quedé luego un buen rato pensativo sobre ella y sobre cómo somos esclavos del mundo en el que nos ha tocado vivir, para bien o para mal. No sé qué habrá sido de esta chica, pero sinceramente no creo que haya tenido la fuerza de salirse de esa inercia malsana y probablemente su futuro será igual de negro que su pasado; si al menos es capaz de cumplir su plan de ahorrar dinero suficiente para que su hermano estudie por los dos tendrá su única oportunidad... Suponiendo que él si se relacione con gente positiva, claro; si su ambiente es el de los traficantes y los "trabajitos" ilegales, ¿creen que cuando le llegue el momento de ganarse una pasta simplemente llevándole una bolsita a un tipo en un bar de mala muerte, preferirá seguir trabajando duro en clase y aguantar profesores y exámenes a hacer lo que todos a su alrededor?

Lo que no deberías saber sobre el mundo wellness: tipos de tratamientos


Link para ver el vídeo

Con este vídeo que he visto gracias a mi amiga Ana (que también es masajista como yo) se me ha ocurrido iniciar una serie que en realidad me perjudica, y que seguramente molestará a muchos de mis colegas porque estas cosas no se les cuentan a los no iniciados; también es verdad que la aplastante mayoría de mis compañeros de profesión me dan la razón en este tema, pero una cosa es que nosotros lo comentemos internamente y otra que -aunque sean cosas evidentes- lo difundamos por ahí. Pero como ya saben yo aquí escribo lo que me da la gana y no acepto presiones de nadie, así que vamos allá.

En esto de los masajes, tratamientos spa y demás, hay tres tipos de productos: los que realmente sirven para algo, los que son puro show para sacarle el dinero a los idiotas incautos, y los tratamientos "de energías" que en mi opinión pertenecen en realidad claramente al segundo grupo pero que para mucha gente son buenísimos. Por cierto, sobre los rollos energéticos tengo algunas anécdotas bastante graciosas de lo crédula que llega a ser la gente; ahora no puedo contárselas porque todavía me dedico a esto, pero si seguimos en contacto el día que me jubile les abriré los ojos a unos cuantos.

Durante los miles de años que hace que se inventó el masaje las maneras de realizarlo han ido evolucionando (estamos hablando solamente de lo que es trabajo muscular) según hemos ido aprendiendo más sobre el cuerpo humano y a alguien se le ha ido ocurriendo alguna idea para mejorar lo que existía -yo he hecho mi pequeña contribución con el vídeo que publiqué hace tiempo por aquí, si lo recuedan-. Por otra parte, en algunas "técnicas "milenarias" justamente la película se vende como que es un masaje "tradicional", lo que traducido al cristiano quiere decir que esa gente no ha aprendido nada en los últimos mil años. Recuerdo por ejemplo un día en clase de shiatsu que se me ocurrió sugerir una idea más eficaz para hacer lo que en ese momento estábamos haciendo y el profesor me respondió "bien, pero eso no es shiatsu sino algo que se te ha ocurrido a ti; yo te enseño el shiatsu como es un shiatsu de verdad".

Aparte de lo que es un buen masaje muscular (o también uno simplemente relajante, para los que lo prefieran así), de las "terapias milenarias" y de los tratamientos energéticos que les comentaba (reflexología, reiki, alineamientos de chakras o lo que se les ocurra), por supuesto un spa/wellness es un negocio y no puedes poner hacer solo masajes clásicos porque te mueres de hambre. Está claro que cuantas más posibilidades ofrezcas al cliente más probable es que hagas una venta, así que los programas de cualquier centro están llenos de "tratamiento vital con champagne y oro", "envoltura con lodo del Mar Muerto", "masaje con piedras calientes volcánicas", "exfoliación de café de la altiplanicie boliviana con virutas de chocolate brasileño" y cualquier chorrada que se les ocurra (como por ejemplo hacer un masaje taiwanés con cuchillos, se le ocurrió al de las gafas un día en su casa mientras cocinaba el filete de la cena y ahora tenemos hasta un vídeo en Internet). Hay una enorme industria dedicada a la estafa en masa crear y vender todo este tipo de cosas a los centros profesionales, incluso mandándoles profesores gratis desde otros países para que compren después los productos que luego a su vez el spa le encasquetará al cliente que venga a preguntar por algún "tratamiento exótico". Vamos, yo llevo un montonazo de años viendo gente como el que entra a la recepción con un cartel en la frente que dice "róbame" preguntando por el folleto del centro, y que al cabo de un momento le comenta a su acompañante algo como "whao, mira esto: una ducha vichy con exfoliante realizado con un guante rugoso de piel de cebra africana, y te lo hace una masajista tailandesa mientras una espiritista de Bali salta a la comba para equilibrarte las energías con los flujos del universo... ¡Y por solo 180 euros!".

Si me aceptan una sugerencia, piensen un poco antes de dejarse deslumbrar por nombres rimbombantes y hagan su elección según el tipo de persona que ustedes sean y lo que vayan buscando. Si quieren sentirse bien, aliviar tensión corporal o dolores concretos y en general salir del centro hechos un pimpollo, lo mejor que existe es un buen masaje clásico (completo es mucho mejor) proporcionado por un buen masajista, da igual que haya nacido en la selva de Tailandia o en el barrio de al lado de su casa. Si son ustedes personas espirituales y "abiertos al mundo energético" lo suyo será algún producto de este tipo, y si lo que buscan es "algo nuevo", "algo exótico" o lo que todos sabemos que significa esto en realidad, "algo para contar el lunes en la oficina" pues prueben con lo del guante de cebra africana y el balinés saltando a la comba que seguro que saldrán encantados con la historia que pondrá verde de envidia a su amiga Fulanita que lo tendrá difícil para superarlo en sus próximas vacaciones.

No hace ni falta que les diga esto, pero termino con una puntualización: si se da la circunstancia de que un día vienen ustedes a mi lugar de trabajo y hablamos en persona, yo negaré categóricamente haber escrito esto y ser el autor de un blog llamado Mandelrot; negaré las locuras que se dicen en esta entrada, juraré por lo más sagrado que todos nuestros tratamientos son fantásticos y es más, les recomendaré encarecidamente probarlos todos para que encuentren lo mejor para su caso individual. ¿Les he mencionado que tenemos una oferta en el paquete de tres masajes con piedras calientes? Son rocas volcánicas, recogidas en corazón del Krakatoa por sherpas nepalíes descalzos en las ceremonias milenarias de purificación de los chakras alineados con la línea cósmica de la Vía Láctea...

Propinas ¿sí o no?

Casualmente en los últimos días he hablado con dos personas sobre este tema, y ninguna de las dos comprendía (inicialmente) por qué yo no solo suelo dar propinas cuando se da la situación sino que tiendo a ser bastante generoso -según el caso, claro-. En España no hay tradición de esto y para mucha gente ni siquiera está bien visto, pero en mi experiencia es mitad por cultura (nos importa más el precio de lo que consumimos que los detalles de calidad) y mitad por desconocimiento.

Sobre la primera parte no tengo nada que decir, es un hecho que tampoco se puede cambiar: los alemanes, por ejemplo, por su mentalidad prefieren pagar más por las cosas bien hechas y por eso sus productos tienen ese valor añadido en todo el mundo, y los americanos valoran sobre todo la comodidad y el servicio; no es casualidad que el diseño italiano sea famoso en todo el mundo (ellos dan una importancia enorme a la imagen, empezando por la personal)... Y en cuando a España, en general nuestros productos intentan competir por precios, lo que en cuanto a turismo -donde trabajo yo- nos pone automáticamente a jugar en la misma liga que los países de por ejemplo el norte de África. A Suiza, por poner un caso, no le robamos ningún cliente o al menos ninguno de los que a ellos les interesan.

Yo antes pensaba como mis amigos sobre las propinas, pero he tenido la suerte en mi vida de trabajar durante más de 10 años en dos cadenas hoteleras (alemanas) que son con muchísima diferencia la excepción en el sector: en una de ellas, por ejemplo, pagan a sus empleados más o menos el doble que en casi todas las compañías (españolas) con hoteles en la zona, por supuesto la exigencia de calidad es infinitamente más alta y sus precios son también muchísimo más caros. Por cierto, una de esas dos cadenas ha sido elegida la segunda mejor del mundo y otra la sexta... Y claro, ni hace falta que les diga que el nivel de los clientes es de otro planeta que los que van a los hoteles de al lado.

Y claro, con esta experiencia aprendí una cosa en la que no había caído antes y que me hizo cambiar totalmente de opinión: a valorar la calidad por encima del precio. Para muchas cosas no te puedes permitir tener lo mejor, evidentemente; pero siempre que voy a consumir un producto y puedo permitírmelo me he dado cuenta de que al menos a mí me compensa invertir un extra por disfrutar al máximo. Y ahí entramos en el tema del que les quiero hablar hoy: las propinas.

No me va a hacer falta más que ponerles dos ejemplos reales, de dos antiguos clientes (nombres cambiados) que tuve en un sitio en el que trabajé una vez (no cuando con las dos cadenas alemanas, por cierto). Vamos allá:

Ejemplo 1: el señor Pérez. Cliente relativamente habitual, empresario en temas relacionados con el metal; siendo español y por cómo se le veía, desde el principio ya supe que la posibilidad de que diera propinas como mucho sería de un 5%. El primer día vino, dijo que quería un masaje muscular de cuerpo completo y 50 minutos. Le tomé la cita para cuando le venía bien, vino, se dio los 50 minutos y le hice un tratamiento lo mejor posible, al tipo le encantó y a partir de ahí de vez en cuando cuando tenía un hueco en su agenda venía a que yo (quería siempre conmigo, esto suele pasar con todos los terapeutas) le diera su supermasaje; aparte me recomendó a bastantes otras personas que posteriormente fueron mis clientes. Todos contentos: si ustedes fueran el señor Pérez ¿no estarían muy satisfechos?

Ejemplo 2: la señora Radchenko. Rusa, vivía en Suiza, empresaria en temas de hostelería -ojo, este detalle cuenta: esta mujer "sabe"-; venía solo con un bañador, un pareo y unas gafas de sol y sin zapatos, pero (experiencia) en cuanto le puse la vista encima, vi cómo se movía y escuché cómo hablaba, supe que era de la clase más alta y que sería muy generosa con las propinas. El primer día me dijo que estaba cansada y estresada y que quería un masaje que le ayudara a sentirse bien: le recomendé una combinación de tratamientos que sabía que sería lo mejor para su caso y le hice su cita.

En este caso me dejé un rato libre antes de comenzar su tratamiento para asegurarme de tener tiempo de retocar cualquier detalle de decoración que se me hubiera pasado antes por alto; elegí una habitación más apartada para garantizar que ningún ruido la molestara y la bloqueé para que ningún compañero la usara y estar seguro de que estuviera libre para ella, uno de los productos que utilicé era mío (mejor y mucho más caro que el estándar que había en mi empresa), y aunque el total de los tratamientos duraba 90 minutos yo, aprovechando que me quedaba un hueco para otras cosas después, usé ese tiempo extra para darle 15 minutos más y las otras tareas que tenía que hacer las dejé para después de mi horario laboral. De lo que me esforcé en lo que fueron los tratamientos en sí no hace falta ni que les hable. Al final: 50 euros de propina cada día, y desde entonces cuando venía de vacaciones (normalmente 2 semanas) siempre venía a mí día sí día no durante toda su estancia. El último tratamiento siempre acababa con 200 euros extra.

Entre otras cosas, en el segundo día de tratamientos esta cliente me comentó que le gustaban muchísimo las rosas pero que no se le daban bien en su jardín; después de eso en mi primer día libre me fui por la ciudad a buscarle una esencia de rosas para mezclar con una de las cremas (detalle que notó instantáneamente, claro) y por ejemplo al final de sus vacaciones le di una tarjeta con mi email personal para que, aunque viniera en temporadas de mucho trabajo, como yo sabía lo que quería y sus horarios preferidos pudiera escribirme con antelación y yo le organizaría la mejor agenda para su serie de tratamientos garantizándole que tendría las horas que le gustaban. No solo fue una cliente fiel sino que las referencias que dio de mí a otras personas de su nivel también me dieron grandes beneficios en el futuro.

Ahora respondo a la pregunta del título: ¿propinas sí o no? Esto es igual que quien compra un coche, y dice "quiero un vehículo que me lleve a los sitios y que haga lo que tiene que hacer sin fallar"; para eso con el más barato del mercado tienen. ¿Quieren algo más? Pues según sea lo que quieren tendrán que pagarlo, porque en la vida nada es gratis. Si ustedes son como el señor Pérez, pagan para tener un buen producto y no valoran nada más, no tiene sentido que den propina para tener ese extra; de hecho probablemente si son ese tipo de personas ni siquiera sospecharán que ese extra pueda existir. Yo desde que trabajo en el sector del "lujo" he descubierto un mundo que hasta entonces me era invisible y, como en todo, cuanto más conoces una cosa más aprecias detalles que pasan desapercibidos al profano; si alguien no ha salido de McDonalds no solo no se puede esperar que cuando vaya a un buen restaurante valore que le reserven la mejor mesa (y esté dispuesto a pagar por ello), sino que ni siquiera tendrá ni idea de que hay unas mesas mejores que otras. Pero si está satisfecho así, que le aproveche la cena...

Por qué el sistema educativo español es una basura

Hace un par de años quería hacer un "módulo" de formación profesional (estudios oficiales en España) de Ilustración, en la Escuela de Arte de Las Palmas de Gran Canaria. Me estuve informando sobre lo que tenía que hacer y me dijeron que tenía que presentarme para hacer una prueba de acceso y que, dependiendo de mi nota, podría optar a una de las 30 plazas que se convocaban.

Aquí llegó mi primera sorpresa. Cuando fui a la jefatura de estudios a preguntar por la lista de temas que me tenía que estudiar para el examen y cómo conseguir el material correspondiente para prepararme, me dijeron que ¡no había temario! Y por supuesto, si no hay temario no hay libros ni nada organizado. Cuando yo, completamente estupefacto, dije "pero vamos a ver, ¿entonces cómo puedo saber qué tengo que estudiar?" me dijeron que "es un examen de arte en general" (literal) y que debía tomar como referencia el examen del año anterior.

Párense a pensar un momento en lo que significa el "arte en general". Según esas palabras, yo debería estudiar "arte" para presentarme al examen... Es decir, saber de "arte" es saber Historia del Arte (desde qué es un friso jónico o quién fue Fidias hasta Picasso, por ejemplo, estamos hablando de miles de años y miles de artistas en un montón de estilos: es que ¡hay hasta una carrera universitaria solo para eso!), de dibujo técnico, teoría del color... Vamos, es que "arte en general" es como para decirte "vete a tu casa y estudia otra cosa".

En fin, cuando vi el examen del año anterior me encontré con esto: de los 10 puntos posibles, 8 eran para un ejercicio práctico de dibujo técnico y 2 repartidos en cuatro preguntas teóricas. "Bueno", me dije, "al menos parece que si consigo dominar el dibujo técnico tengo muchas posibilidades". Las preguntas eran cuestiones muy generales sobre historia, teoría del color y "técnicas de expresión grafico-plástica", que tuve que averiguar qué era.

Como yo soy de los que piensan "el hecho de ser un paranoico no significa que todo el mundo no me persiga", por si acaso y conociendo la forma de hacer las cosas que tenemos en España me pasé los siguientes 10 meses preparándome a tope no solo dibujo técnico, perspectivas y demás sino todo lo que pude de historia (piensen en lo que estoy diciendo: TODA la historia del arte), teoría del color y todo lo que encontré sobre "arte en general". Piensen además que no tenía ni la más mínima referencia: una amiga que había hecho el bachillerato artístico me dijo que no tenía libros que prestarme (ellos funcionaban según lo que les iba dando el profesor) y en Internet casi toda la información era muy difusa y en muchos casos contradictoria... Un ejemplo muy claro: empecé la teoría del color buscando el "círculo cromático" (colores primarios, secundarios y demás) y encontré 4 diferentes: cuando llamé desesperado a un amigo que había estudiado en la misma Escuela de Arte para preguntarle cuál me tenía que estudiar, me dijo "coño, ninguno de estos es el que a mí me enseñaron en la escuela". Por cierto que este amigo tuvo la enorme generosidad de pasarse horas y horas ayudándome con orientación para que al menos tuviera alguna mínima idea de qué estudiar; menos mal que lo tenía a él... Desde el principio me tuvo que reconocer que este sistema era una chapuza, por mucho que tuviera un buen recuerdo de cuando él estudiaba allí es que no se puede defender lo indefendible.

Después de todo ese tiempo de estudio entregado (pero anárquico, claro, a falta de guías) llegué al día del examen. Resultó que el mismo examen era para todas los diferentes cursos: te preguntaban lo mismo ya fueras a estudiar Ilustración que Diseño Gráfico o hasta Bisutería (ni se habían molestado en hacer cuatro o cinco pruebas diferentes, para que uno de ilustración no tuviera que estudiar cosas que no tenían nada que ver con lo suyo). Yo ya empecé a mosquearme, pero no quería desconcentrarme y decidí ignorar el detalle: en esto llegó el examen en sí. Ahí ya sí que no pude evitar cabrearme de verdad.

Aquello no tenía nada que ver con el examen del año anterior. Menos mal que había decidido no fiarme de lo que me habían dicho, porque resultó que habían cambiado la estructura de puntuación (ahora eran 5 puntos teoría y 5 práctica) y, asómbrense, de las 4 preguntas teóricas ¡dos eran sobre temas que ni siquiera habían aparecido antes! Una concretamente sobre un artista local, yo me dije "ah, ¡¿pero también tenía que estudiarme el arte canario?!" y la otra ¡sobre cine! Concretamente, "qué es un storyboard". Casualmente esto último lo sabía, pero escuché a mucha gente después comentar que la cosa ni les sonaba... Aparte de que no parece muy lógico que a uno que quiere estudiar bisutería le pregunten qué es un storyboard (para qué molestarse en hacer pruebas espefícicas preguntando a cada uno lo suyo, y mucho menos perder tiempo en redactar un temario; eso solo lo hacen en los sitios serios) por esa lógica me hubieran podido preguntar qué es el diafragma de una cámara fotográfica, quién escribió La Metamorfosis o cómo se llamaba el actor que interpretó a Darth Vader en Star Wars. "Arte en general", claro.

Es frustrante estudiar
sin una mínima guía

Hice el examen y saqué un 6'3 (no estoy seguro ahora, pero recuerdo que fue rondando el 6 y medio). Dadas las condiciones en que había tenido que estudiar "pescando" en Internet lo que iba encontrando sin tener ninguna garantía de que la información fuera veraz, la falta de profesionalidad de los que habían decidido hacer una prueba conjunta para todas las ramas sobre "arte en general" y el disparate de alguna de las cuestiones, el vergonzoso engaño -y en mi opinión además la falta de respeto al aspirante- que supone cambiar radicalmente el examen con respecto al del año anterior después de decir a todo el mundo que esa era la referencia, etc, un resultado así fue para mí toda una victoria. Me dijeron que no había conseguido entrar directamente pero que estaba el número 6 en reserva, así que tenía que esperar al día en que se darían a conocer las plazas vacantes en cada rama para saber si podía acceder.

Otro detalle para llevarse las manos a la cabeza y que demuestra que hay alguien -no sé quién- que merece estar en la calle por falta de profesionalidad, falta de respeto, o directamente vagancia. Subir información a una web cuesta dos minutos, pero en esta Escuela de Arte en lugar de informar online con antelación cuántas plazas hay disponibles para cada rama te hacen ir personalmente allí y sentarte en una sala esperando a que te llamen como en los años 90 del siglo XX. Tengan en cuenta que yo vivo en un archipiélago y estos estudios no están en todas las islas, así que perfectamente allí podían estar personas que habían tenido que tomar un avión simplemente para saber si tenían alguna posibilidad o no... Yo -de casualidad- vivo en la misma ciudad, así que aparte del trastorno de perder una mañana no me causó mayores problemas. En fin, llego a la Escuela, me siento a esperar... Y cuando llegan a Ilustración dicen que hay 0 plazas disponibles: todo el mundo a su casa, igual yo que he perdido la mañana que el que ha tenido que cogerse un avión para que le digan algo que ya le podían haber dicho por Internet si alguien se hubiera molestado. Eso sí, detallazo fantástico: nos dijeron "pero si alguno quiere quedan plazas libres en Bisutería". Ay, se me saltaban las lágrimas por tanta bondad.

Yo por dentro ya estaba como para que no me hablaran en dos semanas: no es que me molestara quedarme fuera en sí mismo, si hay otros mejores que yo es normal que ellos entren y yo no; lo que me fastidiaba era pensar que en cualquiera de las empresas (privadas) donde yo he trabajado a gente tan mala gestora como esta les habrían dado la patada hace mucho por incompetentes. Y luego se quejarán de que hay recortes en educación y que de ahí vienen todos los males. Pero esperen, que aún queda la sorpresita final...

Estaba hablando con alguien de la Escuela cuando me dejó caer como comentario al margen "es que este año ha habido 8 repetidores, así que claro: quedaban menos plazas disponibles". A mí casi se me saltaron los ojos de las órbitas: "¡¿pero es que un repetidor tiene preferencia sobre todos los demás?!". "Sí, de las 30 plazas para cada año primero se descuentan las que van para repetidores, luego los que entran directamente y luego al final lo que quede es para los que hacen la prueba". O sea, esto quiere decir que si por casualidad un año hubieran 30 repetidores, entrarían todos ellos y ningún estudiante de fuera. Fantástico, ¿eh?

Párense otra vez a pensar en esto, porque yo (año y pico después) todavía no lo he acabado de asimilar. Para empezar ya es una barbaridad que de 30 alumnos repitan 8: estamos hablando de más de un 25% de fracaso escolar, y no es porque estén estudiando Ingeniería Aeroespacial para entrar en la NASA precisamente. Qué pasa, ¿es que el módulo de Ilustración es tremendamente difícil, que los profesores son tan tremendamente malos que no consiguen explicar bien sus materias, o que los alumnos son tan tremendamente idiotas como para que tantos suspendan como para repetir todo el curso?

Primero los malos,
después (si se puede)
quizá los buenos

En realidad hay una cuarta posibilidad que no solo explica el asunto sino que concuerda con que hay mucha gente, desde los que organizan las pruebas de acceso hasta los que diseñaron el sistema en sí, que tendrían que estar en la calle por incompetentes (y que en una empresa privada seria seguro que estarían). Si un alumno sabe que no solo no pasa nada por suspender, sino que encima tiene preferencia sobre tooooooodos los demás para volver a hacer el curso, ¿por qué se va a machacar estudiando para aprobar? Te rascas la barriga hasta marzo y ya ves que para levantar el año tendrías que matarte clavando los codos, y piensas "bah, lo vuelvo a hacer el año que viene y mientras tanto que siga la fiesta". Lógico: más de un cuarto de repetidores, lo raro sería lo contrario. Tenemos un sistema que premia a los mediocres: luego alguien se extrañará de que España sea un país mediocre.

No solo el sistema premia a los mediocres: es que premia a los mediocres a costa de los que sí se esfuerzan por ser brillantes, que es lo peor. Vuelvo a mi ejemplo porque es lo que conozco directamente: yo me quemé los ojos estudiando "arte en general" delante del ordenador buscando por Internet y perdiendo horas y horas en averiguar qué era buena información y qué no (y sin saber si aquello me serviría al final o no; de hecho el 99% de lo que aprendí fue sobre temas que no me preguntaron), y me quedé el número 6 fuera... Porque hubo 8 que tuvieron su oportunidad el año anterior, la tiraron a la basura, y pasaron por delante de mí. Es decir, en "mi" silla estaría sentado alguien que había demostrado que no merece estar ahí; o al menos lo merece menos que cualquiera de los 8 que nos quedamos fuera por esos repetidores. Si el día de mañana escuchan en algún sitio que en el sector de la ilustración en España hay paro, acuérdense de esto.

Les voy a dar una guinda para este pastel. Una de mis características es que yo no me rindo nunca haga lo que haga, no me importa matarme lo que haga falta y cuando renuncio a algo que realmente quiero es porque ya las posibilidades son cero y seguir sería totalmente inútil. Bien, después de haber pasado por todo lo que les acabo de contar mi intención fue olvidarme de la Escuela de Arte porque ni yo mismo tenía ya la ilusión por estar en un sitio que funciona tan mal... Pero hace poco, como parece que ya la indignación se me ha ido bajando y mis ganas de aprender vuelven a estar por encima, volví a preguntar por alguna otra forma para entrar en el famoso Módulo de Ilustración. Concretamente pensé en volver atrás, re-estudiar otra vez el bachillerato escogiendo esta vez la modalidad de Arte (estamos hablando de sacrificar dos años, pero no me importa en absoluto para realizar mi sueño) y así entrar directamente a hacer lo que yo quiero sin tener que hacer prueba de acceso...

Hablé con la jefa de estudios hace algunas semanas, y me dijo dos cosas que me llamaron mucho la atención. La primera, cuando comprobó mi nota de acceso me hizo el comentario de "es que es un seis y pico; esto hay que subirlo un poco, ¿eh?" (aunque personalmente ella me gustó mucho, en ese momento me dieron ganas de decirle cuatro cosas). Y la segunda, que ¡no puedo estudiar de nuevo el bachillerato! Yo hice otra especialidad y según la ley no puedo hacerlo de nuevo si quiero estudiar en la rama artística. Puedo tener una carrera y hacer otra, pero no puedo tener un bachillerato y hacer otro: ¿te equivocaste cuando eras joven? Pues te aguantas. Genial, ¿verdad?

He dado vueltas por todas partes (incluyendo la Inspección del Ministerio de Educación) y me han dicho siempre lo mismo: si yo quiero estudiar otra vez el bachillerato el Sistema no me deja. La jefa de estudios me propuso como mejor opción volver a hacer la prueba de acceso, pero miren qué gracioso: me dijo que aunque no hay temario "mírate el examen del año pasado y así tendrás cómo va a ser el próximo"...

Yo no me voy a pasar otro montón de meses clavando los codos para estudiar "arte en general", por supuesto. No ya porque piense que tenga más o menos posibilidades o porque tenga reparos de esforzarme otra vez, sino porque me parece inaceptable tragar con la humillación de dar lo mejor de mí mismo para participar de un sistema de selección que evidentemente está podrido; es una cuestión de principios. Ahora mismo tengo diferentes opciones para el próximo año, de las cuales creo que personalmente la más viable podría resultarme la de renunciar a estudiar Ilustración y simplemente hacer un curso de dibujo en una escuela privada; pero dependo de las circunstancias y aún es pronto, ya veremos.

¿Por qué les he contado toda esta historia, y por qué ahora? Aparte de las maldiciones y palabrotas que iba soltando según se sucedían los acontecimientos que ahora conocen, no pensaba ensañarme especialmente con el asunto y no lo hubiera compartido con ustedes de no ser porque he estado ojeando este artículo llamado "¿Qué educación queremos?" en el que los "expertos" padres, profesores y alumnos opinan.

Menos alumnos,
más medios...

Yo estudié en un colegio privado con 40-45 alumnos por clase, el nivel era altísimo y había disciplina; ¿el fracaso escolar? Mínimo, casi inexistente -pocas veces había algún repetidor-, y no porque regalaran a nadie las notas precisamente. En ese colegio yo era un estudiante del montón, es decir bueno sin más (porque "el montón" ya estaba alto); pero cuando más tarde me pasé a un instituto público me encontré con que mi nivel era estratosférico comparado con el de todos los demás. Por cierto que allí el número de alumnos por clase era de 26, y la disciplina parecía una broma en comparación con mi colegio anterior.

Ahora cada vez que leo sobre el tema y tengo que ver soluciones "buenrollistas", "integradoras" y demás, se me hace evidente por qué nuestra educación es una basura y nuestros índices comparativos con otros países cada vez están peor. Doy por hecho que cada profesor, individualmente y dentro de cada clase con su grupo de alumnos, lo hará lo mejor que pueda para ofrecer a sus chicos la mejor enseñanza posible; pero es que lo que hay fuera del aula, desde los responsables de organizar una simple prueba de acceso hasta los más altos jerifaltes del Ministerio que prohíben expresamente estudiar a alguien que desea hacerlo, está fundado en valores de mediocridad y fracaso y por tanto condenado a obtener resultados de mediocridad y fracaso. Nadie tiene como referencia a los brillantes, a los mejores, a los que más trabajan, a los que habría que imitar y de paso ensalzar socialmente para que todo el mundo les tuviera como modelos; en su lugar se habla de soluciones ideológicas que no tienen nada que ver con la realidad a la que nos tenemos que enfrentar.

Y esto tiene dos problemas. Primero, no estamos aislados del mundo: nuestros profesionales cada vez más tendrán que competir con los de fuera, que según todas las estadísticas educativas salen mucho mejor preparados. Y segundo y más grave, que esto no es solo un problema del Ministerio de Educación. ¿Es este un país en el que todo va de maravilla y curiosamente la enseñanza es lo único que no tiene calidad? ¿En el resto de los ámbitos de la sociedad se valora el mérito, se premia a los brillantes y trabajadores y se penaliza a los vagos o incompetentes? ¿Tenemos un cesto de manzanas de gran calidad y solo una está podrida, pero no tiene nada que ver con el resto?

Evidentemente no. Yo la verdad es que soy muy pesimista sobre esto, sobre todo después de pasarme más de 10 años trabajando con extranjeros; veo que insistimos una y otra vez en ser el país de la chapuza y la improvisación (en la educación igual que en todo) mientras los demás se toman las cosas infinitamente más en serio. Me estoy acordando ahora de una anécdota que me pasó hace años, en una empresa alemana -trabajadores alemanes y españoles-: estaba con un compañero trasladando material y él me echaba en cara que siempre hacía la comparación negativa hacia nosotros, cuando pasamos cerca de la máquina del café... Donde había 8 españoles y 0 alemanes. Me tuve que reír porque aquello había sido casualidad, pero llegó en el momento justo...

¿Qué educación queremos? Yo nunca tendré hijos y de momento solo me preocupo por la que quiero yo para mí: me gustaría tener una educación en la que no se me cerraran las puertas al estudio cuando quiero emprender una nueva formación; me gustaría tener una educación en la que no hubiera nada improvisado ni "apañado", en la que si tengo una prueba de acceso a un curso todo esté claro y detallado por escrito, desde los temas que entran punto por punto hasta la forma de evaluación (vamos, igual que las mismas oposiciones que tuvo que aprobar el responsable de esa prueba para estar donde está); me gustaría una educación en la que fracasar tenga alguna consecuencia, porque el alumno tiene que aprender que en la vida si te esfuerzas y haces las cosas bien triunfas y si eres vago o incompetente pagas un precio; me gustaría que si alguien ha tenido una oportunidad para estudiar y la ha desaprovechado, en el orden de prioridad para una nueva plaza esté después de los que sí han demostrado que la merecen; me gustaría que los responsables a todos los niveles se tomen su trabajo un poco más en serio, y que a los incompetentes y vagos se les penalice (y que pierdan sus puestos si no son aptos para desempeñarlos); y de paso, quiero que me enseñen los mejores porque el Sistema también esté alerta sobre quién tiene nivel para enseñar y quién lo ha perdido y por tanto no debe seguir desempañando ese puesto.

Todo esto en mi opinión llevaría a garantizar que la enseñanza que recibiría sería de gran calidad. Pero ustedes ya me van conociendo, así que se imaginarán que mis esperanzas son nulas y ya estoy haciéndome a la idea de que probablemente acabaré en una escuela privada...

Anuncio de un gimnasio en Inglaterra:

¿HARTO DE SER GORDO Y FEO?
SEA SOLO FEO POR 16'99 AL MES

Como yo por mi trabajo conozco a muchos ingleses, y nunca se sabe quién puede leer esto, mejor me callo mi opinión...

(Visto en 1 tonto con 1 lápiz)

Las dos reglas de oro para ligar

Hace mucho tiempo tenía un colega (feo, con barriga y pobre) que era un ligón espectacular y yo no me lo podía explicar. Un día estábamos hablando y yo le contaba que había una chica que me encantaba, estaba seguro de que yo le gustaba a ella, se me había presentado una situación estupenda y aún así las cosas me habían salido mal. Mi colega me escuchaba tranquilamente, y cuando le terminé de explicar la situación empezó a hablar.

"Mira, te voy decir lo que me dijo mi tío cuando yo era un chaval. A mí me cambió la vida desde entonces hasta hoy, y ahora parece que me toca a mí ayudarte a ti". Y déjenme decirles algo: tenía razón. Mi vida cambió desde ese mismo día, y lo digo literalmente porque al día siguiente de esta conversación empecé de nuevo con la misma chica que antes se me había escapado y esta vez la clavé sin la más remota posibilidad de fallar. Y hasta hoy.

Estas reglas que tienen a continuación no hacen magia: lo que es imposible es imposible, y no lo van a conseguir. Pero lo que sí sea posible, aunque la posibilidad sea súper baja y le parezca tan difícil que lo vean perdido, si ustedes se atienen a lo que van a ver aquí lo van a hacer. Cuando lo prueben y les salga mal pregúntense "¿en qué punto rompí las reglas?", porque les digo al 100% que la única posibilidad de que esto no funcione es que ustedes se equivoquen. Si se pegan a las reglas y no se desvían ligan seguro.


Regla 1: no le des la oportunidad de decir "no"

Resumen rápido: si te dice que no es porque la pusiste en una situación en la que tuvo la posibilidad de decírtelo.

Ni que decir tiene que declararse o hablar las cosas explícitamente es la forma más rápida de romper las reglas y por tanto fallar. Si quieres declararte, decirle que la amas o lo que se te ocurra, lo haces cuando ya los dos estén en la cama abrazaditos después del sexo disfrutando del momento y no antes. ¿Sabes cuando alguien en una pareja te dice "nunca pensé que acabaríamos juntos y mira ahora"? Pues eso. Tú eres como esos vendedores estrella que cuando te das cuenta te han vendido una aspiradora y no llegas explicarte ni cómo coño ha ocurrido... Pero no te paras a pensarlo hasta que ya tienes la aspiradora en casa. Si en algún momento ella te dice "no" es porque durante el proceso de venta ha habido un momento en que ha podido pensarlo y decírtelo.

Subregla a: si dejas ver tus intenciones estás rompiendo la regla 1. Por supuesto hablamos de esos casos en los que tú quieres ligarte a una mujer que no está pensando en ello ya o que no da muestras de quererlo también; si está claro que ella busca lo mismo que tú lo único que necesitas es no exponerla a la vergüenza de hacerlo explícito, y mientras no la cagues ya está. Pero cuando no es así, lo que quieres es ir avanzando en el juego de la seducción sin que ella siquiera se pare a pensar y a darse cuenta de que está jugando también.

Subregla b: si te pasas de rápido estás rompiendo la regla 1. Cada paso es la extensión natural del paso anterior y tienes que ir subiendo escaloncito a escaloncito: por ejemplo, no puedes de repente y sin venir a cuento tomarla de la mano sin más. Si eso llega primero tienes que haber empezado por contactos más discretos y justificados socialmente por la situación (ejemplo: rozarle el hombro cortésmente cuando la dejas pasar primero) y con suavidad y naturalidad luego tú vas subiendo los escaloncitos de manera que no haya contrastes tan altos entre uno y otro que hagan que ella se pare a pensar.

Hay mil formas de romper la regla 1, pero básicamente: si ella te para los pies diciéndote que no, pregúntate dónde fallaste y rompiste la regla 1 porque si ella te lo dijo es simplemente porque eso fue posible. Y tu trabajo era que nunca lo fuera.



Regla 2: lo que no hagas tú ella no lo va a hacer

Resumen rápido: tú avanzas, tú das todos los pasos (porque son los pasos que tú decides según lo que convenga a tus planes), y no esperes que ella dé ninguno.

Hay dos razones por las que tú tienes que tomar la iniciativa para todo: primero, simplemente porque ella no lo va a hacer; y segundo, porque suponiendo que lo hiciera muy probablemente no sería como te conviene a ti, cuando te conviene a ti, y en la dirección en que te conviene a ti. Y si tomas una iniciativa y ella te rechaza, rompiste la regla 1.

Subregla a: tú rompes la barrera del contacto. Ya antes he mencionado esto, y creo que en este punto no hace falta explicar más.

Subregla b: tus iniciativas van hacia donde te interesa a ti (para eso las tomas), y no puedes dejar que la situación te lleve a un lugar desfavorable. Esto se ve mucho por ejemplo cuando quieres hablar con una chica y la conversación lleva a temas técnicos o intelectuales que son muy interesantes para aprobar exámenes pero que a ti te alejan del ambiente de llevártela a la cama. Pero hay muchísimas posibilidades de este tipo: otro ejemplo, cuando quieres quedar con ella y al llegar te encuentras que se ha traído a otra amiga. Si lo ha hecho porque se ha dado cuenta de tus intenciones y esta es una forma de escapar de tu éxito, no solo has roto la regla 2 sino también la 1. Las iniciativas deben ser SOLO tuyas, y de la manera que todo conduzca al resultado del éxito final.

Las reglas terminan aquí, pero quiero acabar recordando lo fundamental: estas reglas no hacen milagros. Si la chica no quiere, no quiere. Si las posibilidades son cero, no hay magia que supere eso. Esto sirve para cuando las posibilidades no son cero, y tu éxito depende de hacer las cosas de manera perfecta. Esto que he descrito es justamente eso.



Un ejemplo práctico: "las llaves de mi hermano"
He elegido este ejemplo porque está sacado de una situación real:

Es de noche y estás llevando a tu objetivo a algún sitio en tu coche (o tú vas en el suyo, es igual). Suena tu teléfono y lo miras como si tuvieras un mensaje; pones cara de contrariedad.

"Mira, me da un poco de vergüenza pedirte esto pero necesito un favor; es cuestión solo de un par de minutos, pero si no lo hago voy a meter a mi hermano en un problema. Ahora, si no te parece bien seguimos y que se las arregle él como pueda".

Reacción natural (escalón 1): "no, bueno, dime qué pasa".

Le cuentas que tienes las llaves de la casa de tu hermano, que él viene de viaje y las necesita para entrar, y que no esperabas que viniera ya pero que acabas de recibir su mensaje y las va a necesitar; él las puede venir a buscar a donde tú estés, pero tienes que llevarlas encima. Las tienes en tu casa que no está muy lejos, pero tienes que subir un momento a buscarlas para tenerlas contigo porque si no se quedará en la calle. Por supuesto todo esto tiene que ser como si te causara una molestia tener que molestar a tu objetivo con todo esto...

Reacción natural (escalón 2): "ok, tampoco pasa nada, vamos un momento y las recoges".

Cuando llegan le dices con naturalidad "vamos". Ella puede decir "yo espero aquí", pero ahí entra el argumento socialmente válido para seguir avanzando: la zona es insegura para que ella se quede sola, no sabes cuánto vas a tardar en encontrar las llaves, etc. Y según la argumentación, "mira, yo aquí no te voy a dejar sola en medio de la calle a estas horas. No pasa nada, le digo a mi hermano que duerma en el coche que tampoco se va a morir por una noche". Lo de menos aquí son las palabras o las ideas concretas, y lo importante es entender cómo vamos llevando las cosas de cada paso al siguiente.

Por supuesto y como he repetido ya, si la chica de verdad no quiere y el ligue es imposible simplemente no va a ocurrir da igual lo mucho que lo intentes y lo bien que hagas las cosas. Pero creo que está claro que, entre decirle en frío a una mujer que conoces "¿vienes esta noche a mi casa conmigo?" o hacerlo de esta forma que acabo de explicar en el ejemplo, tus probabilidades de éxito siguiendo las reglas son incomparablemente mejores. En mi caso concreto yo pasé en un solo día de casi cero a casi "pro", pero cada uno hará sus pruebas y sacará sus conclusiones.

Una cosa curiosa que me acaba de pasar

Todos ustedes saben que aquí en Mandelrot no tenemos publicidad. No es que esté en contra de ello, no veo nada malo en poner anuncios como hace casi todo el mundo en la red; simplemente (y salvo que me hicieran una superoferta millonaria que me sacara de trabajar) no me compensa sacrificar mi libertad para escribir lo que me dé la gana por un beneficio que tampoco me iba a cambiar la vida. Cuando quiero hablar bien de alguien lo hago, y si me da la gana denunciar a otros no tengo por qué callarme ya que ni gano ni pierdo nada con todo esto. Siempre les recomiendo los links o los blogs que me parecen interesantes porque creo que enriquecen los contenidos de nuestra web, y de resto todo me da igual.

Pero debe ser que con el tiempo nos estamos haciendo importantes, porque durante estos años cada vez he ido recibiendo más propuestas de gente interesada en meter aquí anuncios o bien cuñas o enlaces patrocinados dentro de los posts: ahora suelo recibir 3 o 4 emails por semana a cuento de esto. Curiosamente suelen tener que ver con lo último que haya publicado (misterios de Google): si por ejemplo les cuento algo sobre un coche futurista al día siguiente me encuentro en el buzón un mensaje de alguna empresa o web de automoción, si he sacado alguna curiosidad sobre un país me llega uno de una empresa de allí... Admito claramente que si me ofrecieran una pasta gansa que me sacara de pobre les vendería hasta la cabeza de mi bisabuela clavada en una estaca, pero ni me interesan los intercambios de enlaces ni por cuatro perras voy a vender mi libertad; si un día me leen promocionando algo que saben que no me gusta tengan por seguro que estaré escribiéndoles desde mi isla privada en el Caribe.

Y ¿por qué he titulado esta entrada con el adjetivo "curioso"? Pues porque hace un rato he recibido un email de una firma de salud y estética interesada en anunciar en Mandelrot unas ofertas que tienen ahora en operaciones de aumento de pecho. Al verlo me he dicho: "¿pero qué tiene que ver mi blog con eso? Si yo nunca he hablado de...". Y entonces he caído en la cuenta: ¡claro, es por la entrada de ayer!

Les he respondido diciéndoles que, aunque es verdad que hay mucha gente que aterriza en las entradas de esta serie desde Google buscando temas relacionados con "tetas", por una parte no creo que sea el tipo de público en el que ellos están interesados y por otra tengo la impresión de que estos internautas no se quedan muy satisfechos con lo que se encuentran...